UN POQUITO DE JUSTICIA

UNA JUSTA REAPARICIÓN
En la noche de ayer se hizo un homenaje y una justa reparación al poeta Haroldo Conti. El acto se llevó adelante en el Centro Cultural de la Memoria que lleva su nombre ubicado en la ex Esma. Un acto simbólico frente a sus familiares directos de justa reparación de su legajo como docente en donde la leyenda “cesante por abandono de tareas” fue reemplazada por “desaparición forzada”. 


En julio de 1979, el entonces ministro de facto a cargo del área educativa, Juan Rafael Llerena Amadeo, firmó un sumario contra Conti mediante el que se lo acusaba de “abandono de cargo” cuestión que motivaba a que se lo dejara cesante en su trabajo como docente. En ese mismo documento se denunciaba que “el profesor había dejado de concurrir a su lugar de trabajo –horas cátedra en los liceos 7 y 11 de la ciudad de Buenos Aires– el 5 de mayo de 1976”, pero se dejaba a un lado el descargo realizado por su hermana en las instituciones educativas: Haroldo Conti había sido secuestrado en la madrugada de aquel día; la familia había reclamado por él, pero no había logrado obtener respuestas. Desde ayer, el legajo de Conti dice la verdad: que el fin de su actividad docente fue consecuencia de su “desaparición forzada”.
Una noche los alumnos del colegio porteño Juan José Paso estrenaban profesor. Un señor desgarbado, serio, vestido con un piloto, entró al aula y se sentó en la tarima ubicada delante del escritorio docente: “Yo vine a enseñarles Instrucción Cívica, pero no sirve para nada. Así que si ustedes no me traicionan yo les voy a leer literatura latinoamericana y están todos aprobados”. Aquel docente era Haroldo Conti, más y fundamentalmente conocido como escritor. La anécdota fue relatada ayer por el locutor Tom Lupo –uno de los estudiantes del Paso a quienes Conti les ofreció aquel trato de confidencialidad.

FUENTE: PÁGINA 12

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