NARCOS Y BARRAS BRAVAS EN LA DISPUTA DEL PODER TERRITORIAL

EN ROSARIO ASESINAN MILITANTES
COMIENZA EL JUICIO POR EL TRIPLE CRIMEN DE VILLA MORENO

El miércoles 12 de noviembre se dará inicio en los Tribunales provinciales de Rosario a las audiencias por el asesinato de Jere, Mono y Patom, militantes del Movimiento 26 de Junio (FPDS) asesinados en la madrugada del 1 de enero de 2012. Por la causa, están acusados Sergio “Quemado” Rodríguez, Daniel “Teletubi” Delgado, Brian “Pescadito” Sprío y Mauricio “Maurico” Palavecino. El martes 11 se hará una Marcha de Antorchas, una vigilia y se instalará una carpa frente al edificio judicial.
“El denominado Triple Crimen de Villa Moreno constituyó un punto de inflexión en Santa Fe. El proceso de movilización posterior encabezado por la fuerza de los familiares y el acompañamiento y respaldo de numerosas organizaciones, no sólo transformó esa tristeza y esa bronca en grito de dignidad y justicia, sino que también logró desarticular la estructura estigmatizante del ‘ajuste de cuentas’ y desnudó la profunda crisis de Seguridad Pública que sacudía silenciosa pero sostenidamente a la ciudad de Rosario”, afirmaron desde el Frente Popular Darío Santillán.
Jeremías «Jere» Trasante, Claudio «Mono» Suarez y Adrián «Patom» Rodríguez fueron acribillados por un grupo de sicarios que creía estar vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newells, Maximiliano «El Hijo del Quemado» Rodríguez. Pasadas las 4 de la mañana del 1ero de enero de 2012, bajaron de un auto verde tres hombres armados que preguntaron por Ezequiel «El Negro» Villalba y sin dar tiempo a respuestas abrieron fuego contra los jóvenes, que recibieron entre cinco y ocho balas cada uno.
El inicio del juicio contra Sergio “Quemado” Rodríguez, Daniel “Teletubi” Delgado, Brian “Pescadito” Sprío y Mauricio “Maurico” Palavecino será el próximo miércoles 12. Un día antes, se hará una Marcha de Antorchas por las calles rosarinas desde el Club Oroño hasta los Tribunales Provinciales, ubicados en Balcarce y Montevideo, en donde se realizará una vigilia y se instalará una carpa que permanecerá allí durante el transcurso de todo el proceso. A su vez, en la Ciudad de Buenos Aires, partirá una caravana desde el Obelisco hacia Rosario, a las 11 de la mañana del martes 11.
Además, el Movimiento 26 de Junio presentó hace pocos días, junto a un grupo de periodistas, realizadores y diseñadores de Rosario, la plataforma www.triplecrimen.org, que hará un seguimiento detallado de la instancia judicial, que contará con información actualizada de las audiencias. La historiaA pocas horas de iniciado el 2012, en el sur de Rosario tres de sus hijos, jóvenes militantes, fueron acribillados por una banda que los atacó una madrugada de domingo, sin que mediara ningún enfrentamiento. Los sicarios creían estar vengándose del ataque contra uno de los jefes de la barra brava de Newells, Maximiliano «El Hijo del Quemado» Rodríguez. Los pibes, que no tenían nada que ver con ese hecho, habían pasado toda la noche en la canchita de Quintana y Dorrego. Pasadas las 4, de un auto verde se bajaron tres hombres armados que preguntaban por Ezequiel «El Negro» Villalba, un barra que vive a una cuadra de donde fue la balacera. Sin dejar espacio a otra posibilidad, abrieron fuego contra los que encontraron. Los disparos, según fuentes oficiales, fueron de 9 milímetros y también de pistola ametralladora. Jeremías Jonathan «Jeri» Trasante, de 17, Claudio Damián «Mono» Suárez, de 19 y Adrián Leonel «Patón» Rodríguez, de 21, fueron acribillados: cada uno tenía entre cinco y ocho balas alojadas en sus cuerpos. Eran pibes de barrio, militantes del Frente Popular Darío Santillán, que estaban organizados para tener una opción mejor de vida. Acababan de participar activamente del campamento nacional de jóvenes de dicha organización, junto a 500 pibes de todo el país, realizado en Rosario el diciembre pasado. Sucedió el 01 de enero de 2012, a pocas horas de empezar el año, cuando los pibes estaban celebrando la llegada del año.
Al principio, la policía de la Comisaría 15ª que acudió al lugar informó que se trataba de un «ajuste de cuentas» informando errónea e intencionadamente que los jóvenes «tenían antecedentes penales», lo cual fue levantado por algunos medios, como La Capital y Clarín, pese a ser negado por quienes los conocían. Con el correr de las horas fue saliendo a luz la verdad. Un cable de DyN confirmó lo que ya se sabía: que en ninguno de los tres muertos, de acuerdo al estudio de dermotest realizado por personal de Criminalística, había rastros de pólvora, es decir que no hubo intercambio de disparos.
La masacre comenzó a gestarse a las 3.30 de la primer madrugada del año: Rodríguez iba con su novia en un BMW cuando fueron baleados desde una moto en la que viajaban dos personas. Aparentemente, herido y en compañía de sus cómplices dejó el automóvil y en otro coche, un Corsa verde, fue hasta la esquina del domicilio de Villalba. Allí abrieron fuego contra los cuatro jóvenes que se encontraron, que nada tenían que ver con la agresión previa ni con ninguna barrabrava. Decenas de testigos los vieron pasar toda la noche en el mismo lugar donde luego encontrarían la muerte.
Además de Rodríguez, que permanece internado en el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (HECA) en estado crítico, los imputados son Ariel Sebastián «Teletubi» Acosta y Damián «Damiancito» Martínez, que permanecen prófugos. Acosta estuvo involucrado en el ataque contra un micro de Ñewell’s donde murió Walter CáEl efectivo policial de apellido Marín, responsable de ocultar a sus superiores que Rodríguez estaba en el Hospital Álvarez, «fue pasado a disponibilidad, imputado porque no avisó a su jefatura que había un herido en el HECA que tenía algo que ver con los muertosceres. A Martínez le encontraron un chaleco antibalas al ser allanado su domicilio de la calle Argelia 2100, Por eso se tardo varias horas en saber qué pasaba», según le dijo a Marcha el secretario de Seguridad Comunitaria, Ángel Ruani, quien detallló la información que manejan en el Ministerio de Seguridad provincial sobre el caso. «Primero se produjo la agresión contra Rodríguez, que acusó a Villalba y por eso habrían ido a buscarlo. Podría haber habido más muertos, uno se salvó corriendo. Después siguieron tirando, hay tres mujeres heridas, una de ellas embarazada. Fueron a buscar a un tipo para matar y le dispararon a cualquiera, tiraron a mansalva», detalló el funcionario.
Ruani relató que esa noche estuvo cumpliendo su labor como funcionario en las calles rosarinas. «Estuve hasta las 12 recorriendo la ciudad, tratando de ver el accionar policial, de verificar el patrullaje, pase dos veces por esa esquina, la última una hora y media antes de los asesinatos. A las 5 hicimos base. Recién al mediodía supimos que Maximiliano Rodríguez estaba en el mismo hospital donde entraron los chicos asesinados. Nos vamos enterando ahora de la ligazón de los muertos con el Frente Popular Darío Santillán, a quienes hemos invitado a que vengan a hablar con el ministro de Seguridad Leandro Corti», señaló el funcionario, quien estuvo detenido desaparecido durante la dictadura y viene de ser subsecretario de Derechos Humanos provincial.
La feroz violencia barrabrava cuenta en Rosario con innegables vínculos policiales. Este triple crimen sucede en territorio de la Seccional 15ª, una comisaría que tiene un largo historial de corrupción y violencia en su haber, con casos de gatillo fácil y presos hacinados que terminan muertos en sus calabozos. En agosto del año pasado, el comisario de la 15ª, Gustavo Bella, fue reemplazado por el comisario Abel Santana, al ser acusado de recomendar a los vecinos que ante los robos contraten a una empresa de seguridad privada vinculada a personal de la fuerza.
Hay más datos que ligan a los asesinos con el poder. El dueño del BMW en el que viajaba «El Hijo del Quemado» es el abogado penalista Carlos Varela, un conocido defensor de barras con vínculos con la policía. El que manejaba su auto importado, Maximiliano Rodríguez, se hizo famoso por tirar de un para avalanchas al jefe de la barra de Ñewell’s, Roberto «Panadero» Ochoa, para después molerlo a palos en el suelo junto a otros barras. Y estuvo preso por robo a una distribuidora de bebidas La Vendimia, en barrio Las Delicias, donde se llevaron entre 30 mil y 40 mil pesos.
Según confiaron a este medio vecinos de La Tablada, un barrio más conocido por su peligrosidad y próximo a Moreno, el padre de Maximiliano -Sergio «Quemado» Rodríguez, conocido barra de Ñewell’s- vende cocaína desde hace 30 años, siendo quien la introdujo originalmente en el barrio. Sin embargo, aseguran, su paradero es un misterio. «Todos lo conocen pero nadie sabe donde vive», mencionan las fuentes. Por su parte, de acuerdo a fuentes oficiales, la connivencia policial con estos grupos delictivos genera preocupación en las más altas esferas de la gobernación santafesina. En el barrio la situación es tensa, ya que hay un sobreviviente de la masacre de Moreno y varios testigos, quienes lógicamente temen por sus vidas. Mientras tantos, los muertos eran velados anoche por sus compañeros, familiares, amigos y vecinos.
Fuentes: Producción Riachuelo, Marcha, Fpds

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