4 MILLONES DE TRABAJADORES CONSTRUYEN LA ECONOMÍA POPULAR

LA INFORMALIDAD DEL SUJETO EMERGENTE
“La Argentina del 2003 al 2013 demostró una notable mejora en el nivel de desarrollo productivo pero también se experimentó un notable aumento del cuentapropismo, al que muchos preferimos llamar economía popular o economía social.”
Rescatamos para el debate está respuesta de Leonardo Parodi, del INSTITUTO PARA LA PRODUCCIÓN POPULAR (IPP), a un artículo del suplemento económico CASH de Página 12.
A continuación el artículo completo

Economía popularAclaro que soy lector de Página desde que la razón me pidió salir de los medios dominantes, y hoy, a mis 33 años, los leo cada día. Aprendo mucho de cada pluma que llena las hojas del diario. Quisiera poder responder, y pedir un espacio en el Cash, si es que lo consideran oportuno, sobre el artículo “El Cuentapropismo”. Comienza hablando de que si “el cuentapropismo” (término erróneo a mi humilde entender, ya que considera una opción el realizar actividades por cuenta propia, cuando el mayor porcentaje es por ser la única alternativa laboral) disminuye, esto implicaría un mayor nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.
La Argentina del 2003 al 2013 demostró una notable mejora en el nivel de desarrollo productivo (recuperando inclusive industrias esqueléticas como la textil, del juguete, tecnología y otras) pero también se experimentó en el país un notable aumento del “cuentapropismo”, al que muchos preferimos llamar “economía popular” o “economía social”.
Otro error en el que cae el autor de la nota es distinguir tres grupos, donde el de “subsistencia” es caracterizado como de trabajadores “no calificados”. ¿Un lustrabotas no tiene calificación? Un vendedor ambulante que ofrece sus artesanías en cuero, madera, ¿no posee calificación? Además, en algunos casos (siempre por grandes luchas y conquistas sociales) estos “trabajadores” reciben mayores ingresos que los asalariados, registrados o no (como muestra alcanzaría ver el nivel de sueldos de los empleados municipales a lo largo y ancho del país).
Se omite contabilizar a enormes sectores de la población que buscan y pelean día a día con formas diferentes al empleo tradicional, donde en muchos casos la explotación laboral pasa a ser “autoexplotación” para intentar meterse de prepo en un mercado que los expulsó ya varias veces y que volverá a hacerlo otras tantas. El monotributo social es un paso adelante, referido en la nota, pero aún quedan enormes grupos de hombres y mujeres con derechos laborales vulnerados. Al menos, visibilizar al sector sería un primer y gran aporte que deberíamos como sociedad regalarnos. Dentro de esta economía, muchos representados en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), en el país hay por lo menos:

  • 300.000 agricultores familiares (muchos sin ni siquiera monotributo social).
  • 160.000 miembros de cooperativas Argentina Trabaja.
  • 150.000 cartoneros.
  • 70.000 motoqueros.
  • 25.000 artesanos.

No se trata solo de crear empleo y crecer en términos de economía formal: se trata de buscar la forma de hacerlo dando inclusión a todos y cada uno de nuestros trabajadores y trabajadoras.
Un cordial saludo.
Leonardo Parodi
Instituto para la Producción Popular (IPP).
Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).
leoparodi@yahoo.com
www.produccionpopular.com.ar

FUENTE: PÁGINA 12

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