ENTREVISTA A LITO BORELLO DIRIGENTE SOCIAL

UN LUCHADOR INCANSABLE

“Buscamos los nuevos paradigmas de una sociedad que merezca ser vivida”

Coordinador nacional de la organización social y política Los Pibes y secretario de Vivienda y Hábitat de la CTEP, Ángel Lito Borello revisa la lucha por la casa propia.
Comenzó su militancia en los partidos de izquierda y luego se pasó al peronismo. En la década del ’90 participó de la toma de las Bodegas Giol en reclamo colectivo de viviendas y contra el neoliberalismo. “Aquello sintetizaba el tobogán en el que caía la clase media”, revisa en diálogo con Miradas al Sur, y recuerda a las 200 familias que terminaron viviendo en las bodegas y que fueron violentamente desalojadas el 4 de octubre de 1994. “De ahí nace la organización Los Pibes, con los que nos fuimos a La Boca y creamos un comedor infantil”. Hoy Los Pibes es una organización nacional que tiene cooperativas de vivienda y espacios de ayuda mutua. Borello respalda en aquella experiencia su trabajo en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), donde es secretario de Vivienda y Hábitat. Convencido de que estas experiencias son el germen de los nuevos paradigmas que intentan construirse en el mundo contra un capitalismo que solamente ofrece guerras, injusticia, muerte, hambre y miseria, sentencia: “La economía popular –mal llamada economía informal– ha surgido como método de supervivencia pero hoy está dando trabajo a unos 4 y 5 millones de personas, incluyendo cartoneros, cooperativas de trabajo, textiles y cooperativas de vivienda”.
–¿Por qué cree que vivienda sigue siendo una asignatura pendiente?
–La vivienda –y particularmente la popular– es la radiografía más cruda de la de­sigualdad, donde se evidencia claramente el producto de las políticas del modelo neoliberal de la década del ’90. Requiere muchas más soluciones de las que se han logrado hasta ahora a nivel nacional. En otro sentido, la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por la derecha, ha ampliado la brecha y, siendo la ciudad más rica de la Argentina, es la más desigual.

–¿Cree que en esa exclusión queda afuera también la clase media?
–Claramente. No sólo por la imposibilidad de acceder al inmueble sino que la desidia e ineficiencia en los órganos de control han provocado derrumbes que han costado vidas. El acceso a la vivienda popular no está circunscripto sólo a los sectores más empobrecidos. El derecho a vivir en la CABA se hace inaccesible aun para quienes tienen buenos sueldos. Han convertido la vivienda en un bien de lucro, desplazándola del lugar de bien de uso. Una ciudad donde Puerto Madero es un símbolo, donde no más del 30% está efectivamente ocupado, y se formó con parte del blanqueo de dinero no declarado convertido en lucro inmobiliario, o del narcotráfico.


–¿Qué reflexión ofrece que en su evolución histórica, las viviendas deshabitadas en 1991 eran 31.500; en el 2001 eran 127.000 y hoy superan las 340.000?
–Son los números inhumanos que acepta todo el mundo. Hablan de una ciudad vergonzosa y profundamente excluyente. Esto es deliberado. No se trata de una mala administración. No es un error de cálculos. Está basado en una ideología. Hay una política diseñada para expulsar a un sujeto social determinado y por eso achican año tras año los presupuestos para la vivienda social. Donde son cada vez más evidentes los incendios que terminan en muertes y dejan familias deben irse a 40 o 50 km de la ciudad. Nada de esto pasa sin una clara voluntad política.
–¿Qué plantea sobre esto la Constitución de la CABA?
–El Gobierno de la Ciudad se ha ocupado de atentar contra el espíritu de la Constitución, que en el artículo 31 claramente habla del derecho al hábitat popular, de integrar las villas al entramado urbano, de radicar a los vecinos y no de erradicarlos… La ley de autogestión permite la autoconstrucción, y a través de ella es que estamos terminando un edificio de cuatro pisos con 33 departamentos de tres y cuatro ambientes. Y si esta política fuera financiada e impulsada desde el gobierno, muchas más familias podrían ver satisfecho su derecho a la vivienda. Para esto hay que reconocer el estado de emergencia habitacional. Esos números que usted menciona hacen muy difícil imaginar la paz social entre que tienen y los que no. Hace falta algún programa impulsado por el propio gobierno que palie esta situación a través de un banco de inmuebles para construir o alquilar; que cree un Ministerio de Vivienda y Hábitat Popular que garantice un impulso constante de políticas de autoconstrucción y de construcción por ayuda mutua, y que se impulsen políticas que faciliten el acceso a la vivienda a los sectores trabajadores. Pero el Gobierno de la Ciudad ha desfinanciado deliberadamente los espacios que iban en esa línea, reduciendo año tras año el presupuesto destinado a las políticas de vivienda social.
–Incluso en el presupuesto del 2015, quitó 12 millones de dólares de vivienda social para asignarlos a publicidad…
–Así es. Es claro el análisis del presupuesto como la ideología imperante en este gobierno que se muestra como un gerenciador de una empresa privada. No atender el problema de vivienda desde el punto de vista integral lastima fuertemente la estabilidad de una familia, su seguridad, y los lleva a un callejón sin salida. Un escenario previsto y para el que tienen pensada y destinada a la Policía Metropolitana, la fuerza de seguridad que construyó el Gobierno de la Ciudad. Un instrumento de represión que, como en la villa Papa Francisco, apuntó a reprimir a los sectores populares. Lejos de imaginar políticas de solución, terminan echándote de la ciudad a palazos o con incendios que nunca terminan de explicarse, donde no se halla a los responsables y donde se evidencia la desidia, como en el ultimo incendio donde los bomberos llegaban y no tenían agua. O incluso como ocurrió en el barrio La Esperanza, en Villa Soldati, donde los vecinos reclaman la provisión de agua, donde la Justicia falló a su favor y donde el gobierno sólo atinó a enviar un camión cisterna cargado con agua, que encima estaba sucia.
–¿Cómo se reproducen hacia adentro esas lógicas de poder?
–Hay fenómenos nuevos que rayan lo delictivo, como estos “dormis” que se están dando en muchos barrios populares. Donde delincuentes explotan a sus propios hermanos y lucran con la vivienda. Un nuevo fenómeno de los últimos años. El crecimiento exponencial en las villas ya no solamente responde a familias que hacen de ese lugar su lugar de vida, sino también de delincuentes que anidan en esos lugares encubiertos por su espuria relación con fuerzas de seguridad, con la Justicia y con la política, que terminan explotando a los sectores populares y aprovechándose de sus necesidades. Y todo esto se da porque lo que ha crecido fuertemente es la desigualdad. Hay que cambiar estas lógicas depredadoras. La búsqueda debe enfocarse en generar los nuevos paradigmas de una sociedad que merezca ser vivida.

Fuente: Miradas al Sur, Producción Riachuelo

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