DE CUBA Y LOS CUBANOS

HISTORIAS PARA COMPARTIR
1966: un año muy especial para los cubanos

El periodista Ciro Bianchi me devolvió los recuerdos sobre un año que con sinceridad impactó a muchos cubanos que hoy tenemos más seis décadas de vida. Fue en 1966 cuando cumplí los 17, realmente un tiempo de maravillas.

El también historiador recordaba en su artículo: “Aquel año de 1966, cuando se inauguró Coppelia, fue también el de la primera feria del libro que tuvo lugar en el Pabellón Cuba y sus alrededores. Cuando se reimplantó la venta liberada de los huevos y se inició, con carácter experimental, el plan de la Escuela al Campo”.

Me detengo en el último acontecimiento porque al menos para mí fue algo especial ponerme por primera vez en contacto con la naturaleza, los campesinos, y las labores agrícolas: Estudiaba en el Instituto Preuniversitario Saúl Delgado, de El Vedado.

Fueron 45 días en lo más recóndito del municipio Guanes, Pinar del Río, con dos jornadas, una de estudio y otra en el campo, donde realizábamos diversas tareas como llenar bolsitas de tierra, limpiar las plantas de malas yerbas, ayudar en la cocina y sembrar pinos.

Efectuábamos los fines de semana y en las noches, actividades culturales con los varones que, por supuesto estaban en otro campamento, pero también adquirimos experiencia laboral.

La mayoría extrañaba la casa y alguna que otra vez se les escapaba la añoranza, sin embargo, nadie se “rajó”, como se le decía antes a los que no cumplían el compromiso.

El viaje de ida y vuelta en tren resultó agotador pero divertido, duró muchas horas, ya que paraba en cuanto pueblito se encontraba en el camino. Así que sobre todo al llegar a La Habana todos tenían el cuerpo adolorido, pero la expresión feliz: el saldo de aquella primera experiencia resultó positiva y enriquecedora desde el punto de vista personal.

Ciro Bianchi continuaba: “Se creó en 1966 el Centro Nacional de Permutas. Doce meses también en que Los Estados Unidos no pudieron impedir la presencia de Cuba en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se celebraron en Puerto Rico.

También un año de agresiones, sabotajes, infiltraciones enemigas, planes de atentado contra las más altas figuras de la dirección del país.

Rememoraba, además, que soldados norteamericanos, desde la base naval en Guantánamo, asesinaban a Luis Ramírez, combatiente del Batallón de la Frontera, y el Gobierno Revolucionario se veía obligado a decretar el estado de alerta ante una cínica declaración injerencista de Washington. Se creó el Consejo Nacional de la Defensa Civil en aquel año.

Hay dos hechos a los que Ciro nos acerca también, y que no pueden faltar de ese año: los dos ciclones que azotaron la Isla; el Alma, en junio, e Inés, en octubre.

Por último alude también a una cena gigante en la Plaza de la Revolución José Martí en saludo a la victoria de enero de 1959 llena de colorido y alegría en la que participé junto a toda mi familia.

¡Cuántos acontecimientos guardados en la mente que por suerte para mi se mantuvieron intactos a pesar de tantos años!

Fuente: Redacción Digital Rebelde, Producción Riachuelo

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