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PRODUCCIONES ESPECIALES RIACHUELO

EDUCACIÓN AL CALOR DE LA LUCHA
ANTE EL RECRUDECIMIENTO DEL CONFLICTO LES ACERCAMOS EL PROGRAMA ESPECIAL DE CAZADORES DE ZONCERAS Y LOS REPORTAJES REALIZADOS EN MATEANDO EN EL RIACHUELO Y ROMPÉ EL CERCO INFORMATIVO

PROGRAMA ESPECIAL DE CAZADORES DE ZONCERAS ALUMNAS DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES MANUEL BELGRANO 

En la primer semana del invierno recrudeció la crisis del sistema educativo. Sobre las cenizas de la nefasta Ley Federal de Educación hecha a medida del neoliberalismo, surgió la Nueva Escuela Secundaria (NES). En la Ciudad de Buenos Aires se suceden las escuelas con problemas edilicios, la falta de gas y el deterioro de la calidad educativa.

En el 2006 un proyecto del oficalismo es aprobado en ambas cámaras del Congreso sancionando la Ley Nacional de Educación que reemplaza la Ley Federal de Educación. Se proponía así unificar los 54 modelos curriculares en todo el país en uno solo; homologar los titulos de las especialidades similares para que sean reconocidos en cualquier parte del pais. Otro punto relevante fue el aumento del presupuesto. La institución encargada de esta tarea fue el Consejo Federal de Educación, creado por la dictadura, compuesto por el Ministro de Educación de la Nación y los Ministros de cada jurisdicción. Crearon una nueva y bien intencionada ley pero la aplicación y reglamentación quedó en mano de cada jurisdicción.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, acorde a su política antipopular, recortó el presupuesto educativo, transfiriendo recursos al sector privado. Al incremernto de la carga horario que proponía la ley la gestión macrista respondió con edificios sin gas, en situación de derrumbe, con docentes con contratos basura y la degradación de las especialidades en simples orientaciones de dudosa inserción laboral. El conflicto no reconoce los colores: de amarillo a naranja, ya se extiende por la provincia de Buenos Aires.

La restauración neoconservadora prescinde de jóvenes formados en un mundo para pocos. Con los docentes y sus gremios cooptados con beneficios salariales a corto plazo, los padres asustados por los medios masivos que sostienen a su candidato a presidente y por las amenazas explícitas de los funcionarios del Gobierno, muy pocos adultos responsables de la comunidad educativa acompañan al futuro de la Nación.
Los alumnos resisten ejemplarmente a brazo partido a pesar de los aprietes de las fuerzas de seguridad y los servicios.
Se organizan, resisten y ellos, los alumnos, nos enseñan.
En un PROGRAMA ESPECIAL de CAZADORES DE ZONCERAS ALUMNAS DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES MANUEL BELGRANO  del barrio de Barracas explicaron con precisión los motivos de su lucha. FM Riachuelo les acerca además toda una semana de acompañamiento a los estudiantes con móviles y desde nuestra programación.

ANTE EL RECRUDECIMIENTO DE LOS DESALOJOS

MESA DE DEBATE: LA SITUACIÓN HABITACIONAL EN LA CIUDAD

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FMR Domingo 17/5/15] ¿Qué es el hábitat? ¿Es sólo la vivienda?
¿Por qué las organizaciones populares le damos tanto importancia?
¿Por qué es un tema central de la agenda de la comunicación popular?
¿Existe posibilidad de dignificar tu vida si tu vivienda se encuentra en un contexto sin servicios públicos, sin vacantes en las escuelas, sin hospitales, sin trabajo ni futuro para los jóvenes?

Vecinos y organizaciones que luchan por la vivienda, la tierra, resistiendo al avance de los negocios inmobiliarios: al comienzo de la noche del viernes pasado compartimos con nuestros oyentes estas y otras preguntas.

Avizorando los momentos difíciles, cargados de amenazas de desalojos y expulsión de familias de sus tierras y viviendas FM Riachuelo les acerca esta PRODUCCIÓN ESPECIAL con una mesa de invitados que abordaron esta problemática central que cada vez abarca a más sectores de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país y nuestra región.

Participaron NATALIA QUINTOGABRIELA EROLES y MARTINA NOAILLES (del GRUPO DE VIVIENDA Y HÁBITAT DE LA BOCA)ANAHÍ BENÍTEZ (vía telefónica, del Frente Popular Darío Santillán que acompaña la situación de los vecinos de la calle Chacabuco), JONATHAN THEA (de la agrupación Seamos Libres que acompaña el conflicto de los vecinos de la calle Pavón) y LITO BORELLO (SECRETARIO DE VIVIENDA Y HÁBITAT DE CTEP) con la conducción de KIKE DORDAL, la coordinación, producción y puesta en el aire del EQUIPO DE FM RIACHUELO


EN MEDIO DEL CAPITALISMO FEROZ
LA RESPUESTA DEL PUEBLO ORGANIZADO:
LA PESCA ARTESANAL DE LA ECONOMÍA POPULAR

CONDICIONES DIGNAS PARA LOS TRABAJADORES Y ALIMENTACIÓN DE CALIDAD PARA EL PUEBLO
PRODUCCIÓN ESPECIAL RIACHUELO


[Producción Especial Riachuelo Martes 31/03/15] Existen dos formas de pesca en nuestro país: la pesca industrial (con altos niveles de tecnificación, grandes barcos y elevadas sumas de capital para invertir) y la pesca artesanal para la que se utilizan técnicas tradicionales y pequeños barcos. Se trata de dos modelos de producir y trabajar: la producción concentrada, basado en la rentabilidad y en obtener importantes ganancias para unos pocos, y la economía social y popular que busca condiciones dignas para los trabajadores del sector y una alimentación de calidad para el conjunto de nuestro pueblo.

Desde FM RIACHUELO compartimos esta PRODUCCIÓN ESPECIAL realizada colectivamente por los integrantes de la COOPERATIVA DE TRABAJO RIACHUELO PRODUCCIONES


¡¡¡ESCUCHALO!!!
Estamos acostumbrados a pensar que el territorio argentino se extiende desde la cordillera hasta las orillas del Río de La Plata, de la Quiaca hasta Tierra del Fuego. Pero nuestro territorio no termina allí. El mar argentino tiene aproximadamente 1.000.000 de Km2 y una extraordinaria biodiversidad. La merluza y el calamar son las más conocidas y consumidas, pero existen un centenar de otras especies. Además, nuestra geografía está atravesado por más de 60 ríos muy ricos en distintas especies de peces.

Actualmente existen dos formas de pesca en nuestro país: la pesca industrial que tiene altos niveles de tecnificación, grandes barcos y elevadas sumas de capital para invertir, lo que le permite capturar peces en grandes – e incluso excesivas- cantidades. Pero a lo largo de nuestros 4.000 km de costas también se desarrolla la pesca artesanal para la que se utilizan técnicas tradicionales y pequeños barcos.

Se trata, en definitiva, de dos modelos de producir y trabajar, de dos modelos de economía: un modelo de producción concentrado, basado en la rentabilidad y en obtener importantes ganancias para unos pocos; y un modelo de economía social y popular que busca condiciones dignas para los trabajadores del sector y una alimentación de calidad para el conjunto de nuestro pueblo.

La pesca artesanal tiene una gran importancia para lograr la soberanía alimentaria y la soberanía sobre aguas fluviales y marítimas. Pero la soberanía, no es solamente una responsabilidad y un problema del Estado, sino que es necesario construirla con la participación activa del Pueblo organizado.

Los pescadores artesanales de nuestro país están llevando adelante esta lucha con trabajo y organización. Recientemente la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) incorporó una nueva rama en su agremiación: los trabajadores que desarrollan su labor en las aguas fluviales y marítimas. De esta manera, el sindicato pasa a albergar en su estructura a pescadores artesanales que desde hace años han comenzado a organizarse en cooperativas para llevar adelante esta tarea.


Según estimaciones del Comité de Pesca (COFI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la pesca en pequeña escala y artesanal representa el 50% de las capturas mundiales de pescado y aporta el 66% de las capturas destinadas al consumo humano directo. Sin embargo, en nuestro país lo que se obtiene a partir de la pesca artesanal se destina principalmente para el autoconsumo de los pescadores y sus familias. Este tipo de pesca ha sido históricamente relegada a una práctica de subsistencia y muy poco de lo que estos trabajadores y artesanos de la pesca pueden extraer llega al mercado y de allí a la mesa del resto del pueblo trabajador.

Mientras que en otros países de la Patria Grande el pescado está al alcance del pueblo y su consumo es habitual, en nuestro país se come muy poco pescado. Los argentinos – se dice – preferimos la carne. Y así nos explicamos que solamente comemos un promedio de 9 kilos por año, de los cuales solo 5 kg los comemos durante la Semana Santa. Pero esto no es porque tengamos poco, o se pesque poco, sino porque se trata de un negocio comandado por grandes corporaciones pesqueras que destinan casi la totalidad de su producción a la exportación. 

Actualmente un 95% de lo que se pesca en nuestras aguas se destina al mercado internacional, principalmente a España, Japón, China, Brasil, Estados Unidos y Francia. En el año 2014 se exportaron 493.244 toneladas de pescados y mariscos dejando para las corporaciones pesqueras una ganancia de 1.580 millones de dólares. Casi el 50% de esa ganancia fue a parar a las arcas de las 15 empresas que dominan el mercado. La mitad de esas exportaciones fueron de merluza y calamar, los productos que también “preferimos” los argentinos.

Así, estas empresas hacen desaparecer una excelente fuente de alimento y proteínas para nuestro pueblo para que sean exportados a países industrializados. En el proceso, los barcos industriales eliminan gran cantidad de peces que son considerados como “pesca incidental”, esto significa que tiran por la borda el pescado que podría consumirse si no es una especie valiosa que se pueda exportar o comercializar. Por ejemplo, en la pesca del camarón, se tiran por la borda hasta 15 kilos de especies no buscadas por cada kilo de camarón. Mucha de esta captura incidental son peces jóvenes que ya no tendrán la oportunidad de crecer y reproducirse. Así, las corporaciones pesqueras depredan nuestros recursos contribuyendo al agotamiento de las pesquerías. En vez de ver al mar como fuente de alimento, las grandes corporaciones solo ven rentabilidad y utilidades. Se trata de un modelo extractivista en este caso aplicado a los recursos marinos y fluviales.

Sus desventajas o, mejor dicho, sus abusos no se limitan a lo ambiental. Estas empresas también han sido denunciadas por fraude laboral a través de la creación de cooperativas truchas que precarizan el trabajo. Y eso no es todo, empleados de grandes empresas – solo algunos técnicos aceptaron hablar con la producción – afirman que una cantidad de capturas para nada desdeñable, pero también muy difícil de calcular, es en su origen ilegal y no se encuentra declarada ya que los barcos pescan por sobre las cantidades permitidas según sus permisos. Lo cual no impide que esta pesca ilegal acabe siendo comercializada en supermercados y pescaderías.

Paradójicamente los precios de exportación de algunos productos son más bajos que los que conseguimos en las pescaderías. Tomemos el caso de la
merluza, el pescado que más se consume en la capital y el Gran Buenos Aires: mientras que el kilo de merluza para exportar cuesta alrededor de 31 pesos, en las pescaderías porteñas y del Gran Buenos Aires cuesta entre 60 y 80 pesos. Parte de esta paradoja se explica por la larga cadena de intermediarios que participan en la cadena de valor desde que el producto de la pesca llega al puerto hasta que termina en la góndola del supermercado o el mostrador de una pescadería de barrio. Fileteadores, proveedores mayoristas, distribuidores intermedios, transportistas y minoristas hacen que el precio trepe en más de un 200% respecto de lo que cuesta recién salido del agua.

Además ¿por qué en la capital y el Gran Buenos Aires comemos principalmente merluza si esta especie se pesca mayoritariamente en las aguas frías del sur del país? Nuevamente la concentración de la explotación en manos de unas pocas corporaciones y el monopolio de la comercialización en manos de intermediarios usureros nos dan algunas claves para responder esta pregunta.

Mientras tanto los pescadores artesanales, como el conjunto de los trabajadores de la Economía Popular, deben con muy escaso capital y una asombrosa creatividad “buscarle la vuelta” al mercado e inventan alternativas. Venden a vecinos y familiares puerta a puerta y participan de ferias populares. Así se ganan el mango y garantizan precios justos y populares a los consumidores.

Los pescadores artesanales cuidan su fuente de trabajo y al hacerlo también preservan nuestro patrimonio marítimo. Así nos muestran formas concretas y realizables de alcanzar la soberanía alimentaria para nuestro pueblo. Sin embargo, en nuestro país la pesca artesanal es, lamentablemente, una práctica marginada que nunca ha sido tenida en cuenta a la hora del desarrollo de políticas pesqueras. Pero no debemos solamente denunciar y demandar para que dichas políticas existan y tengan en cuenta en su formulación a estos trabajadores de la Economía Popular.

Estos laboriosos artesanos no esperan a que la legislación les aporte soluciones mágicas sobre el papel, construyen todos los días con su esfuerzo nuestra soberanía desde abajo.
EQUIPO DE INVESTIGACIÓN RIACHUELO/PRODUCCIÓN RIACHUELO

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