JOSÉ CARLOS MARIATEGUI: 85 AÑOS DE SU MUERTE

AMAUTA
EL PADRE DEL MARXISMO LATINOAMERICANO


Somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo”… | Foto: deperu.com
Un 16 de abril de 1930 murió uno de los lápices más relevantes de Perú, que articuló de manera sólida y coherente una visión de Perú que se mantiene vigente por concretar.

José Carlos Mariátegui fue un ensayista peruano y uno de los pensadores más influyentes en el ámbito de la reflexión sobre la cultura y sociedad de su país. Destacado político, marxista, socialista, revolucionario, fue además el fundador del Partido Socialista Peruano.

Cuando la Unión Soviética comenzaba a proyectar su modelo de revolución bolchevique triunfante, él propuso que el socialismo en América no fuera calco ni copia. En vida fue resistido por los camaradas de la Internacional Comunista, que rechazaban su reivindicación del comunitarismo incaico. Vivió aquejado por enfermedades y perseguido por un régimen represivo, situaciones que enfrentó a fuerza de una voluntad inquebrantable. Su capacidad de creación intelectual fue heroica, como él mismo reclamaba.

No lo llamaban Amauta en vida, pero el apodo se convirtió en marca inseparable de su figura cuando la izquierda recuperó su legado, un par de décadas después de su muerte.

Por las páginas de Amauta desfiló un surtido ecléctico de teóricos, políticos, literatos y artistas. Entre la crítica social y la crítica literaria, aparecerán los nombres del surrealista André Breton, el poeta Jean Cocteau, el católico liberal Miguel de Unamuno, Sigmund Freud, Rosa Luxemburgo, Gabriela Mistral, León Trotsky, Jorge Luis Borges y Vladimir Lenin. Era una revista única en su género, que integraba a las corrientes renovadoras de la cultura europea con el proceso de creciente protagonismo político y cultural de las clases populares en Latinoamérica. La diversidad de enfoques y la mezcla de disciplinas era premeditada. De esa forma, Mariátegui llevaba al marxismo a dialogar con la cultura de su época, desde el arte hasta el psicoanálisis; diálogos que serán comunes décadas más tarde, pero que resultaba extraño en los años veinte. Esa particularidad sería uno de los aspectos resistidos por las corrientes ortodoxas del marxismo, a cuyos miembros la idea les resultaba excesiva, complicada.

 

Fuente: Telesur, Revista Sudestada, Producción Riachuelo

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