RAUL “BEBE” SENDIC: RECORDANDO A UN REVOLUCIONARIO

¡¡RAUL SENDIC VIVE!!

El 27 de abril de 1989, moría Raúl “Bebe” Sendic, líder de los Tupamaros uruguayos y uno de los grandes referentes revolucionarios de la Patria Grande. Sendic había protagonizado una de las grandes marchas de los cañeros de la localidad de Bella Unión, afiliados al sindicato UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas). Con ellos, a quienes asesoraba como abogado, llegó en una ocasión a Montevideo, y el poder fáctico tembló literalmente, ya que las consignas y decisión de los “peludos” (así se llama a los cañeros) preludiaba nuevas y grandes batallas no sólo por reivindicaciones gremiales sino que ponía en marcha una nueva etapa de la Revolución artiguista en Uruguay.

Sendic se había convertido en el factor clave de esa lucha y recibía día a día la solidaridad militante de los trabajadores más golpeados por la hambruna provocada por la sucesión de gobiernos de derecha. De esos fuegos, nace el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros que escribirá a partir de 1962 páginas heroicas y emancipatorias, que causaron adhesión y admiración incluso fuera de las fronteras uruguayas.
Cuando finalmente se precipitan los acontecimientos, y el enemigo imperialista provoca un golpe de Estado en Uruguay, los militares descabezan a los Tupas y Sendic con sus compañeros son capturados y enterrados en vida durante 13 largos años, donde la tortura y el aislamiento total fueron moneda corriente.

En 1985 cuando son liberado, Sendic, muy golpeado físicamente por el muy mal trato recibido en la cárcel, donde no fue tratado de un balazo que le perforó la cara y le destrozó la mandíbula, siguió luchando, convocó a sus compañeros a plantear, como siempre, la lucha por la tierra y por la unidad en un Frente Grande. En esa idea, sin retroceder ni un paso, y con la dignidad de los grandes, como el Che, como Sandino, como Zapata, el Bebe Sendic muere en París, después de intentar durante un tiempo curarse en Cuba.

El día de su fallecimiento y su posterior entierro, miles de uruguayos y uruguayas se lanzaron a la calle y realizaron una marcha inolvidable. A caballos, en carros, a pie, los cañeros, los trabajadores de los arrozales, los más humildes entre los humildes se encolumnaron con las banderas de los Tupamaros y las de Artigas para despedir a quien entregara su vida por la liberación nacional y social, para que los explotados vivan como se merecen.

Fuente: Extracto de un texto escrito para la conmemoración de los 25 años en Resumen Latinoamericano, Producción Riachuelo

 

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