LA BOCA: VECINOS INDIGNADOS POR LA PREPOTENCIA Y DESIDIA DE LA PREFECTURA

ACTITUD RECURRENTE DE LA PREFECTURA Y LAS OTRAS FUERZAS REGULARES
FUERZAS DE INSEGURIDAD
EXTRAÑA PERSECUCIÓN Y BALACERA ANTE LA PASIVIDAD DE UNA PREFECTURA QUE SÓLO MUESTRA SU EFICACIA PARA REPRIMIR EL RECLAMO DE LOS VECINOS Y BORRAR LAS PISTAS

En la noche del pasado miércoles 30 de septiembre, numerosos vecinos del barrio de La Boca protestaron en la calle indignados con las fuerzas de seguridad; cuestionaron su rol en la vía pública, por un tiroteo que puso en riesgo sus vidas.

Todo comenzó a las 22 horas. Sobre la calle Ministro Brin, unos metros antes del cruce con Lamadrid se encontraba, como es frecuente, un móvil de control vehicular de la Prefectura Naval con tres efectivos en el puesto. Los vecinos contaron que una camioneta perseguía a un auto por Ministro Brin en dirección sur. Ambos a alta velocidad y sin más identificación que su chapa patente. Se detuvieron a 20 metros del retén de la Prefectura. Del segundo vehículo un sujeto vestido de negro descendió y comenzó a disparar al coche que estaba adelante, directamente hacia la puerta. A partir de allí las versiones no son claras, ya que los vecinos se tiraron al piso para evitar ser alcanzados por la intensa balacera. Esa parte del barrio esta altamente poblada por familias con niños que a esa hora suelen transitar por las calles. Los testimonios coinciden en la total inacción de los efectivos de la Prefectura.
Cuando cesó el fuego, y luego de la fuga de ambos vehículos, numerosos vecinos atemorizados comenzaron a salir de sus casas. Indignados por la falta de respuesta de una inexplicable presencia de una fuerza de seguridad que controla a los vecinos y a sus organizaciones en lugar de cuidar sus vidas.
Los vecinos relataron que los prefectos, ante su protesta, adoptaron una postura amenazante, con pistolas, itakas y palos en la mano. La inoperancia y pasividad para evitar evitar el tiroteo se transformó en una inmediata presencia, a alta velocidad con camionetas y patrulleros de contramano, en defensa corporativa para reprimir la protesta, intentando golpear e intimidar a las familias.

La llegada de efectivos fue incesante: cerca de quince móviles y varias decenas de uniformados arribaron al lugar como si tuvieran que combatir en una batalla en vez de procurar la seguridad de los habitantes del lugar, perseguir a quienes dispararon o al menos dar alguna explicación tranquilizadora. Nada de eso.

El griterío de los habitantes del lugar, la actitud amenazante de los prefectos se prolongó por más de media hora, lo que generó un clima de gran tensión. Una vez más la calma la aportaron los vecinos. Se fueron retirando ya que los prefectos seguían avanzando con sus palos, sus armas y vehículos en clara actitud provocadora. Esperaban que alguien reaccionara para reprimirnos a todos, comentó una vecina.

Incluso cuando se desconcentraban llegó de contramano por Lamadrid una camioneta de la Policía Bonaerense del vecino distrito de Avellaneda, con golpes y abolladuras en el lateral del acompañante. Se bajó un joven policía bonaerense vestido de negro. Todo indica que habría sido quien había disparado a quemarropa al auto comenzando el tiroteo, desde la camioneta.

El barrio vive con preocupación lo que ya es una actitud recurrente de la Prefectura y las fuerzas de seguridad: amenazar a los pibes, provocar y promover con su inacción los enfrentamientos entre bandas, complicidades con el avance del narcotráfico y las barras bravas. Todavía están frescos los recuerdos de los violentos abusos de poder policial contra Emiliano Ulloa, vecino de Catalinas, Gonzalo Reynoso, Nehuén y tantos otros.

También en esta parte del barrio todos hablan de la coincidencia del recrudecimiento de la violencia contra los habitantes del barrio con los desalojos crecientes en la zona. El avance del desarrollo inmobiliario como el de Puerto Madero, disfrazado de distrito de las artes, promueve la expulsión de los sectores populares.
Los móviles policiales permanecieron rondando la zona durante toda la noche, cruzando sus vehículos, intimidando a los vecinos y recogiendo los casquetes del tiroteo, llevándose así las pruebas de su repudiable accionar.
PRODUCCIÓN RIACHUELO

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