A 40 AÑOS DE LA PÉRDIDA DE UNO DE LOS MAYORES REFERENTES DEL SINDICALISMO ARGENTINO: AGUSTÍN TOSCO

RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA DEL PUEBLO 

[FMR 05/11/15] Murió a los 45 años con un nombre falso en una clínica de Buenos Aires.

Miles de personas concurrieron al entierro del referente sindical Agustín Tosco en Córdoba. Cuando el cortejo llegó al cementerio San Jerónimo, matones de la Triple A, apostados en los techos de los panteones, dispararon contra la gente y hubo varios heridos. Un grupo de trabajadores dejó el féretro en una bóveda ajena y recién por la noche pudieron trasladarlo al panteón de la Unión Eléctrica, donde todavía están sus restos.
Un día como hoy, pero cuarenta años atrás, la clase obrera argentina perdía para siempre a su máxima referencia histórica de unidad y revolución; al obrero marxista que fue elegido por sus compañeros de base en asamblea, al dirigente que peleó cara a cara contra la burocracia sindical y que marchaba siempre al frente, al estudioso lector que conocía los límites de la lucha sindical y apostó por la construcción política, al cuadro político que nunca se aisló y que siempre supo vincularse y trabajar en coordinación con las organizaciones revolucionarias de la época, al lúcido laburante que un día como hoy dijo: «Nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces, pasan meses sin que nada aparente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio de estas tres cualidades, la tarea siempre ha de fructificar, en una semana, en un mes, en un año. Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos».
Hoy, en tiempos de escasas alternativas, en épocas en las que tanto oportunista llama a confundir a los trabajadores con propuestas de ajuste disimuladas con ropajes de campaña, desde este pequeño proyecto colectivo llamado Revista Sudestada lo tenemos siempre presente: «Luchamos por el socialismo… Pero el socialismo se construye no con arsenales ideológicos solamente. Para que la locomotora marche, hay que arremangarse, agarrar la pala y echar carbón a la caldera. Uno se ensucia, transpira, sufre calor; pero la locomotora se mueve. Con grandes teorías y discursos solamente, la locomotora se queda donde está. Y nosotros, además de estudiar, por sobre todas las cosas, trabajamos y echamos carbón a la caldera»…

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