#MARZOARDE #8M ARGENTINA: CIENTOS DE MILES DE MUJERES PARARON Y MARCHARON CONTRA EL PATRIARCADO Y EL GOBIERNO DE MACRI

[Agencia Resistir y Luchar*, 08/03/2017] Otra vez, como en la anterior manifestación de “Ni una menos”, el único calificativo que se nos ocurre para hablar de esta movilización y paro de mujeres en Buenos Aires, es: impresionante. Mujeres de todas las edades y condición social, desde niñas, adolescentes, adultas y ancianas, todas de la mano, con bronca por lo que toda la vida nos hizo el patriarcado, que es como el fascismo pero con mayor antigüedad, ganamos la calle y generamos un revulsivo social del que nadie puede argumentar que no se enteró. En la Ciudad de Buenos Aires, desde la Plaza de los Dos Congresos hasta Plaza de Mayo conformamos una multitud incalculable.

Todas nuestras reivindicaciones no caben en las numerosas cuadras de recorrido que tuvo la marcha a paso lento, pero no importa: en los carteles hechos a mano, en las pancartas de tela de grandes dimensiones, y en nuestros propios cuerpos pintados con lapiz labial o con marcador, fueron expuestas cada una de ellas. Así se podían leer la exigencia de aborto libre y gratuito para que no nos sigan matando a las más humildes en lugares clandestinos, o peor aún, que no nos terminemos suicidando por el miedo a enfrentar a la maldita moralina de una sociedad hipócrita. O que se termine la sangría del feminicidio, lo que en cifras habla de una mujer asesinada cada 18 horas. O los malos tratos, acoso, manoseos, piropos libidinosos y masturbantes, gestos machistas en la casa, en el transporte, en el trabajo, en el cine, en las discotecas, en todas partes. De eso saben nuestras hermanas, hijas, madres y hasta nuestras abuelas. Pero también lo saben los jueces, fiscales y policías que amparan a cada uno de estos fanáticos del patriarcado que en el día a día se sienten con derecho a juzgarnos.

Ni qué decir de nuestras compañeras de la diversidad sexual en todas sus variantes que son apaleadas o asesinadas por el solo hecho de existir y optar por un camino que no es el que marcan las Iglesias y los sacerdotes de la muerte.

Hoy paramos y marchamos contentas por ser muchas, con la alegría que sale de nuestros corazones y con la potencia de reivindicar nuestros ovarios para nosotras mismas y no para lo que nos quieren imponer “las buenas costumbres”. Marchamos libres como los ríos y el viento,  y en muchos casos lo hicimos con nuestros compañeros, hijos varones, hermanos, o militantes con los que semana a semana soñamos con construir otra Argentina distinta a la de Macri y las multinacionales. Cantamos consignas referentes al patriarcado pero no nos olvidamos de este gobierno machista, racista, fascista y neoliberal. O sea, todas las lacras que se encierran en un solo nombre: capitalismo. También muchas de nosotras gritamos o lo escribimos en un cartón una referencia a lo ocurrido con los burócratas sindicales: “Nos sobran los ovarios que no tienen la dirección de la CGT”.

Y así, en ese clima, es que por fin llegamos a la Plaza de todos nuestros combates, y frente a la Catedral volvimos a reiterar que no nos van a hacer retroceder con sus monsergas, podemos ser cristianas o no, pero estamos erguidas para terminar con siglos de opresión. La misma receta que sufren nuestras hermanas de los pueblos originarios que también hoy, con sus rostros ajados por el sol y sus vestimentas, se hicieron presentes para gritar basta, ni una menos. De esa Catedral que en otras épocas no muy lejanas albergó las misas de marinos, militares y aviadores de la dictadura oligárquica, salieron un grupo de fanáticos armados de extintores de fuego y con la excusa de apagar una pequeña fogata rociaron de espuma y líquido toxico a nuestras compañeras. No nos extraña, como tampoco la detención el día lunes de otras hermanas que por el solo hecho de pintar nuestras consignas fueron detenidas e insultadas al grito de “Viva Cristo Rey”. La inquisición sigue vigente, a no perderla de vista.

 

Somos pueblo-mujer o matria subversiva, somos las brujas que no consiguieron hacer arder, las insurgentas que no lograron asesinar, las desaparecidas que viven en nuestros corazones y puños, las ravolucionarias que recogemos el legado de Rosa, de Clara, de Eva, de Berta, de Teresa y de tantas otras que como nosotras se pusieron de pie y un día marcharon. Y solo la muerte artera pudo detenerlas. Pero hoy también recogimos su legado victorioso.

Lo dicho: paramos, marchamos aquí y en todo el mundo y como habíamos anticipado: hicimos temblar la tierra.

              

* Resumen Latinoamericano, FM Riachuelo, Revista Venceremos – Fotos RESISTIR Y LUCHAR

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