OPINIÓN: EL ESTADO ROBOCOP

[FM Riachuelo 08/06/2017] Jorge Falcone, militante social, integrante de la coordinadora Resistir y Luchar, publicó hace pocos días una nota de opinión sobre la actual situación política nacional,  en el contexto de la política a nivel global. Lo entrevistamos y lo escuchamos a continuación:

LA COALICIÓN GOBERNANTE MUESTRA APETITO DE ETERNIDAD

[Jorge Falcone, 01/06/2017] En su informe político económico sobre el primer trimestre de 2017 (que no alcanzó a incluir las consecuencias que podría acarrearnos la severa crisis institucional brasileña), la consultora Macrocónsul CDL, que dirige Daniel Sebastián Carbonetto Kolln, comienza describiendo el siguiente panorama: “El sector industrial y comercial sigue a la baja mientras que el sector agropecuario, financiero y de servicios mostraría una muy leve recuperación. El promedio, le permite al gobierno hablar de brotes verdes. El problema es que, esos sectores, no generan empleo y el descontento social aumenta. Según diversas consultoras de opinión, la imagen del gobierno también se derrumba, perdiendo más de veinte puntos en sus primeros quince meses de gestión. La estrategia del reciclaje elitista parece fracasar pese al anclaje del tipo de cambio y la reactivación de la obra pública. Con tasas de interés por encima del 20% anual, el mejor negocio es el mercado financiero y no la economía real. Las empresas se achican o cierran, reducen stock y empleo, y se dedican a la inversión financiera. Los ingresos fiscales se reducen en términos reales y el déficit fiscal crece. En este marco, el endeudamiento es lo único que sostiene a la macroeconomía. Lo anterior se agrava con el déficit cuasifiscal del BCRA que viene creciendo aceleradamente. El temor al desempleo y la pérdida de poder adquisitivo aumenta entre las familias y ya se ubica entre las principales preocupaciones de la sociedad”.

En plena cuenta regresiva hacia la oficialización de candidat@s para las legislativas de octubre, mientras kirchnerismo y PJ se debaten entre unidad o internas, el oficialismo viene tejiendo alianzas sin prisa y sin pausa. Prueba de ello fue el acto del Día del Trabajador, en el que compartieron tribuna el Presidente de la Nación y el garante de las patronales rurales Gerónimo “Momo” Venegas – obscena expresión de un gremialismo empresarial que ya no merece calificarse ni como burocracia sindical -, circunstancia que tanto tensionó la alianza con la depreciada UCR como permite aventurar una inclinación de Cambiemos hacia el aparentemente más rendidor estrechamiento de lazos de largo aliento con gobernadores del PJ: Sin ir más lejos, coronó dicha reunión una pancarta que rezaba Macri 2019 (cualquiera que hile fino en el análisis de la coalición gobernante advertirá su evolución de partido cuasi vecinal a movimiento en ciernes, cuya armadora más eficaz – no ideóloga – hoy es María Eugenia Vidal) Como si ello fuera poco, en su reciente gira por China, el primer mandatario aventuró que su gestión inauguraría una nueva central nuclear en la Patagonia con capitales de aquel país para el año 2020, momento en el que también se promete lanzar al espacio el satélite Arsat 3.

En consonancia con ese desembozado afán de perpetuidad, a falta de “lluvia de inversiones” el Ejecutivo viene conminando a apostar por su gestión a históricos aliados en el rapiñaje de nuestra economía, cuyos apellidos quedaron teñidos de sangre a partir de los pingües dividendos obtenidos durante la última dictadura:  Rocca, Bulgheroni, Pérez Companc, Blaquier, por citar sólo a un puñado.

LEGITIMAR EL GENOCIDIO

PARA REPRIMIR AL PUEBLO CON CONSENSO SOCIAL

El correlato cultural de dichos teje y maneje busca permear a una clase media saturada con ese relato setentista que nunca llegó a ser debate fundamentado y a fondo mediante una lógica negacionista que apunta a legitimar el genocidio para, en consecuencia, hacer lo propio con la imprescindible ola represiva sin la cual será prácticamente imposible sostener el paquete de medidas impopulares que el gobierno se apresta a aplicar tras los próximos comicios si la suerte lo acompaña.

A ese respecto, cabe destacar que desde el 12 de diciembre de 2015 en que la Confluencia Movimiento Popular La DignidadMovimiento Tupac Katari llenó la Plaza de Mayo con representantes de diversos colectivos gremiales, sociales y culturales, a efectos de debatir el flamante escenario nacional, hasta el primer paro masivo de la CGT contra el gobierno de Macri, asistimos a embates represivos aislados – como la carga contra los municipales platenses, el hostigamiento a activistas de La Garganta Poderosa, o la balacera contra una murga de la Villa 31 -, posibles globos de ensayo aparentemente destinados a intimidar a la base militante. Pero resulta harto evidente que, a partir de la protesta del 6 de abril de 2017 esa Ministra de Seguridad que debutara con el papelón de la grotesca persecución a los “prófugos de la efedrina” descargó sobre las espaldas de trabajadores y trabajadoras en huelga toda la saña de un Protocolo Antidisturbios articulado con el Mossad, que vino para quedarse, como más tarde lo comprobaron l@s maestr@s en Plaza Congreso. Y, si “para muestra basta un botón”, la gobernación bonaerense acaba de sacar a la calle un millar de efectivos policiales a distribuir en puntos claves de su geografía social, conducidos por el Grupo Halcónen el marco de una política cuya denominación exime de agregar comentarios: Modelo Disuasorio de Ocupación Territorial.

Así, esta oligarquía del Siglo XXI encumbrada por el voto – que según el analista Jorge Asís goza del apoyo de “la familia militar”, al punto de haberle proporcionado fiscales para la elección que la consagró al mando del país – genera un escenario tan novedoso como el de la volatilización del Estado al tiempo en que paradójicamente se reivindican las instituciones republicanas.

OCTUBRE SERÁ LA CONTRACARA DE MARZO

El frente popular trabajosamente gestado hasta ahora mediante la unidad en la acción, una vez más dará paso a la acostumbrada fragmentación (propiciada por la convicción de la izquierda institucional y – penosamente – de buena parte de la autodenominada independiente) acerca de que la organización popular no adquiere status político hasta que coteja sus frutos en una elección. La moraleja es conocida. 15′ de fama en los medios más permisivos esperando la palabra después de que la usen l@s candidat@s del sistema, y modestos recursos económicos para propaganda suministrados por un Estado concebido por la clase dominante para prevalecer como está.

Ora con alguna aguerrida referente social doblegada tras  su paso por “Bailando por un Sueño”, ora con alguna intransigente luchadora por los DDHH complicada con negociados espurios, este sistema ha infligido más bajas por destrucción de voluntades o cooptación para sostén de su statu quo que la propia dictadura con su sistemático plan de exterminio.

Ocurre que la democracia formal ha demostrado en toda Nuestra América ser un obstáculo para la emancipación de los pueblos: Durante la década del 80, el movimiento rebelde M 19, liderado por Jaime Bateman Cayón sufrió incontables bajas en un brevísimo lapso de tiempo al intentar su tránsito de la lucha guerrillera a la parlamentaria en Colombia, cuyo actual proceso de paz se ve tan asediado por el paramilitarismo como por los promotores de la sojización compulsiva, que apuestan a extender su modelo regional hacia los territorios que vaya liberando la insurgencia. Y no deja de ser un dilema con final abierto en qué ha de derivar el propósito zapatista de promover a una mujer originaria como candidata a la Primer Magistratura del narco-estado mexicano.

Pero lo cierto es que, desde que recuperamos el orden constitucional, la lucha ha venido demostrando  que fábricas, escuelas y barrios no constituyen el único territorio en disputa, sino también la subjetividad. Las duras lecciones de los años de plomo han dejado, entre otros saldos, la convicción de que deberemos transformar la vieja noción de zona liberada en zona políticamente controlada por las organizaciones sociales.

A punto de conmemorarse el centenario del asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo, acaso la más novedosa enseñanza del zapatismo chiapaneco sea la de ensayar una economía autogestiva a escala humana y defender la nueva sociabilidad que de ella emana con todas las herramientas a que fueron capaces de recurrir las clases subalternas a lo largo de la Historia.-

JORGE FALCONE

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