REFORMA AGRARIA: DISTRIBUCION EQUITATIVA DE LA TIERRA, SOBERANIA ALIMENTARIA Y PARTICIPACION POPULAR

[FM Riachuelo 03/03/2019]  Desde el programa “Cazadores de Zonceras” ( Vie 19 a 21 hs)  entrevistaron a Mariana Moricz integrante de la Organización Social y Política Los Pibes, referente en la temática alimenticia y a Lito Borello Secretario de Derechos Humanos de la CTEP. Durante el último verdurazo, realizado en Plaza de Mayo el pasado miéroles 27 de febrero, Borello planteó la necesidad urgente de que el campo popular elabore un Programa que contenga como puntos centrales la Reforma Agraria y la Soberanía Alimentaria, teniendo en cuenta la situación de los productores de la agricultura familiar y las difucultades que atraviesa nuestro pueblo para acceder a los alimentos. En este sentido, ambos entrevistados plantearon algunos puntos importantes que debiera contener un proyecto de Reforma Agraria para el sector de la Economía Popular.

CAZADORES DE ZONCERAS: En el marco de las protestas que realiza la Unión de Trabajadores de la Tierra bajo el nombre  de “verdurazos”  ¿cuál es la situación de fondo que generan estos reclamos  que aquejan a los pequeños productores?

MARIANA MORICZ: En estos últimos años la situación de todo el campo que denominamos como Agricultura Familiar, que son los pequeños productores que abarcan un montón de ramas y rubros productivos que tiene que ver con alimentos y artesanías, vieron fuertemente perjudicada su supervivencia, teniendo en cuenta que ya venían de una situación extructural complicada de hace muchos más años.

En particular la UTT corresponde al sector de los productores hortícolas, los que producen las verduras y están en los cordones periurbanos de las ciudades. Son los productores que se asientan y tienen una producción intensiva, son los responsables de un gran porcentaje de todas las verduras que consumimos en las ciudades. Se encuentran en una situación de precariedad muy grande, por las condiciones que tiene el modelo productivo, el ajuste económico, aumento de las tarifas, aumento del dolar, toda esta situación les impacta en su rentabilidad. Ellos vienen haciendo hace varios meses, esta visibilizacion que son los verdurazos y lo importante es que  plantean la alianza con otro sector de los trabajadores: los que consumen esas verduras. Eso es lo interesante, muestran cómo las dos puntas de esa cadena estan sufriendo y se solidarizan para pelear contra este plan económico.

CZ:  La UTT encontró  una forma muy efectiva de protesta,  que genera solidaridad, esto ha generado un impacto importante.

MM: Sí, y además lo que representa la UTT, no es un reclamo sectorial, en lo que vienen trabajando hace tiempo es en cuestionar el modelo productivo, las formas de producción que genera la exclusión. Para que se den una idea, todo lo que vemos en una verduleria, es parte de un sistema que produce con un paquete tecnológico muy intensivo, que sería la forma hegemónica de producir y el mercado busca eso. En cambio, un productor tiene que comprar desde las semillas, todo un paquete de insumos para que tenga la debida productividad que le permita sobrevivir. Y además, pelear con un sistema de comercialización que le exige tener todas las verduras y frutas estéticamente parecidas. Se especializan en uno o dos productos y finalmente el que se queda con la ganancia es el que está en el medio de la comercialización.

Entonces las reivindicaciones que vienen exigiendo desde la UTT tienen que ver con el acceso a créditos para poder comprar las tierras, tarifas sociales para los productores, etc. Toda una serie de reclamos que tienen que ver con hacer sostenible una producción, que si no la defendemos estamos perjudicando nuestra soberanía.

CZ: En el marco del concepto político histórico de la reforma agraria, ¿Qué peso o influencia tendría la soberanía alimentaría en este planteo de reforma?

MM: La cuestión de la propiedad de la tierra es como un tema muy nodal de todas nuestras sociedades, de nuestra historia y que tuvo una resolución a favor de los más poderosos. Desde la época de la conquista hubo un reparto desigual y ese estado de situación fue quedando.

Me parece que es interesante retomar ese concepto, tanto por lo que tiene que ver con la soberanía alimentaría, como en términos del campo. Porque también en las ciudades la tierra es un bien escaso. Y cuando hablamos de soberania alimetaria decimos que el pueblo tiene que poder organizar una forma sostenible, soberana de producción de  alimentos, y la tierra tiene que ser parte de ese esquema porque sin la tierra es muy difícil poder tener ese circuito propio de producción, distribución y abastecimiento de los alimentos. Si no miremos Venezuela, lo que le está pasando por no tener su propio esquema de alimentos propio, hoy lo sufre con la guerra económica.

Me parece que hay que repensar este concepto de Reforma Agraria en el marco de una nueva territorialidad. Que quizás tenga que ver con descentralizar las ciudades, generar otros esquemas. No pensar sólo la reforma en términos de la tierra para el campesino, sino en nuevas territorialidades que nos permitan construir mayor poder popular. Y una cuestión importante a tener en cuenta también es una reforma agraria que realse otros conceptos de propiedad, como es la propiedad colectiva.

Lito Borello, por su parte, plantea y complementa la propuesta de Mariana Moricz con algunos de los puntos importantes que debe incluir el proyecto de reforma agraria que aporte a contrarrestar el avance de las políticas capitalistas que genera hambre en nuestras sociedades.

CZ: ¿Como secretario de DDHH de la CTEP cuáles crees que tienen que ser esos puntos importantes en un posible proyecto de Reforma Agraria, desde una mirada de la Economía Popular?

LITO BORELLO:  Desde los movimientos populares deberiamos impulsar, más que un candidato político, un Programa Popular que contenga una serie de puntos en función de la coyuntura que vive la región y el país, teniendo en cuenta el deterioro que vienen produciendo las políticas de esta restauración conservadora en estos últimos años. Dentro del Programa Popular el punto de la reforma agraria debería ser uno de los más importantes. Entiendo esto relacionado con el reparto más justo de la tierra. El capitalismo en las últimas décadas ha generado una injusticia inusitada con respecto a quiénes son los poseedores de la tierra en el mundo, en la región y en la Argentina.

Un reparto más equitativo que le de la tierra a los que la trabajan, que le permita a un universo de campesinos de la agricultura familiar, que en general son los que alimentan a los sectores populares, impulsar su economía. Ellos tienen por delante una vital importancia en alimentar a los pueblos y tratar de combatir la pobreza y el hambre. La Argentina es un país que genera alimentos para 400 millones de personas y que tiene una población sólo del 10 por ciento de eso. Sin embargo, empezamos a tener niveles de pobreza muy grandes.

Habría que vincular también en la reforma agraria por venir, el tema de la soberanía alimentaria. Los países de América Latina necesitan avanzar en crear condiciones para tener soberanía alimentaría y no quedar expuestos a que los poderes globales del mundo y la región hagan de las guerras económicas y de manejar la mayoría del mercado alimentario, una extorsión a los sectores populares, fundamentalmente a los gobiernos de contenido popular.

Nos parece que tiene que relacionarse esto también con una participación y protagonismo de los movimientos populares. Es imposible seguir albergando expectativas en una institucionalidad, en una democracia que cada vez le coarta más la posibilidad de un desarrollo a nuestros pueblos, a nuestras naciones y fundamentalmente a lxs trabajadorxs. Hoy no hay una democracia  que en realidad le permita a los sectores populares imaginar detentar ese poder para generar cambios políticos. Nosotros pensamos que sin una fuerte organización popular y sin la construcción de poder popular, es muy poco lo que se puede hacer en un cargo ejecutivo.

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