EL MUNDO ESTÁ EN GUERRA Y LOS RECURSOS ESTRATÉGICOS LOS TENEMOS NOSOTROS

[FM Riachuelo 21/04/2019] Carina Maloberti (Secretaria General de ATE Senasa y candidata a Secretaría General por el frente de Agrupaciones para la recuperación de ATE Capital) pasó por Cazadores de Zonceras y realizó un análisis sobre cómo el imperialismo está utilizando de escenario nuestro territorio para desarrollar una nueva guerra. Es por ello que subrayó la importancia de que el Pueblo se defienda y luche por su soberanía tanto de recursos como de sistema político.

Cazadores de Zonceras: Carina, contanos de qué se trata este frente de agrupaciones del que sos candidata para las elecciones de ATE Capital

Carina Maloberti: El frente se armó en el marco de una coyuntura que ameritaba no sólo el llamamiento de un frente de agrupaciones en un momento en el que hay que recomponer la unidad y la dinámica, sino también poder discutir la metodología de pelea frente a una patronal que para nosotros no es más ni menos que el macrismo tanto en el Gobierno de la Ciudad como en Estado Nacional. Y a la vez hacerlo también con la voz o el protagonismo de las mujeres. En la seccional de ATE Capital de Germán Abdala que tiene 93 años de su fundación, es la primera vez que hay una candidata a Secretaria General mujer. Así que es todo un desafío. Un sindicato que se muestra muy progresista, pero que recién hace muy poco tiempo tenemos el 30% del cupo. Siempre, a lo largo de la historia, tuvimos mujeres luchadoras, venimos de la escuela de muchas compañeras que fueron protagonistas en la vida del sindicato de las y los estatales muy aguerridas, pero que hay que empezar a nombrarlas y visibilizarlas. Las compañeras están con muchas ganas y contamos con muchas que se animan, así que no es menor eso también.

C.Z.: Considerando que estamos en un momento en el que los precios de los alimentos suben día a día, y que paralelamente vemos como el Senasa (organismo que controla la sanidad de los mismos) viene sufriendo las políticas de ajuste al sistema público y se encuentra con el vaciamiento de un montón de funciones, servicios sociales y de políticas: queremos saber si crees que hay algún tipo de relación entre este proceso y la Guerra Económica que el imperialismo está aplicando a nuestro Pueblo.

C.M.: Desde que está el macrismo se aplican políticas públicas, y no se lo hace desde la ignorancia, sino que saben muy bien qué están haciendo. En los programas de capacitación del Ministerio de Modernización a los funcionarios públicos se los capacita en una lógica que enseña la estrategia de negocios, y dentro de ella está la estrategia de la mentira, pero está en el programa de formación porque es de marketing. Entonces te instruyen en cómo mentir para que el consumidor compre esas políticas que nada tiene que ver con los derechos y garantías de los trabajadores y del pueblo. Cada vez lo vamos detectando más, es una política dirigida a quedarse con el aparato del Estado, sobre todo el Nacional, para utilizarlo con el fin de hacer negocios y liberar territorios para ocuparlos. Todo esto sucede en el marco de un mundo que está en guerra, y los recursos estratégicos en ella son justamente los alimentos, la tierra, el agua potable; y da la casualidad que nosotros tenemos muchos de estos recursos. Es interesante tener en cuenta todo lo que está pasando en los distintos organismos estatales, por ejemplo a los compañeros civiles de estatales en las áreas de defensa nos cuentan que en el marco de la informatización, también están haciendo negocios con las bases de datos de nuestro Estado Nacional. Agencias privadas de servicios de inteligencia israelíes, por ejemplo, que vienen como servidores privados a quedarse con toda la información de nuestro Pueblo. Es una ocupación de nuestro territorio, es una ocupación de nuestra Soberanía Nacional, por eso es que están ajustando en el Estado. No sólo pasa por los números que exige la deuda de FMI, con la que cada vez nos endeudamos más para perder independencia económica. Aparte tienen un plan dentro de la guerra que ellos están librando internacionalmente a nivel de los bloques de poder, y un mundo que cada vez se concentra más hacia un imperialismo cada vez más concentrado que tiene sus características que están en disputa. Por un lado se encuentran la línea anglosajona sionista que justamente es la que tiene hoy en sus manos nuestro Estado; y por otro está el bloque que quiere la multipolaridad también en el sistema capitalista, que es el compuesto por Rusia, China y el Vaticano. Eso es lo que vamos a vivir este año en las elecciones nuestras, y aunque no lo crean y parezca ridículo lo van a ver también en los territorios. Desde la elección de un consejero escolar o en mi sindicato las líneas políticas que se juegan en las tendencias políticas. Eso es lo que está pasando en nuestro movimiento obrero, eso es lo que pasa por un lado en la CGT disidente contra los gordos de la CGT oficial. Todo eso está en disputa, en un mundo que está en guerra. Y con respecto a los alimentos, el Senasa controla la sanidad y calidad de lo que exportamos y de lo que ingresa, pero aparte tiene que garantizar la salud pública. Hablarles a estos tipos de salud pública es un desperdicio porque no les interesa porque para el mundo que están pergeñando sobra gente: lo vemos en nuestros viejos sin medicamentos, lo vemos en los pueblos a los que se les contamina el agua para que dejen sus tierras. Aparte en Senasa esos sistemas de control sanitario que deciden si entran o no a los mercados nuestros alimentos, también son una barrera para arancelaria. Jugamos un rol en la fabricación de valores de los alimentos de esta guerra que proponen ellos. Entonces la timba financiera en el valor de los alimentos es para regular justamente el hambre para nuestro pueblo en este sistema de dominación. Nosotros lo vemos en los primeros despedidos que tuvimos que fueron de programas sanitarios del litoral argentino. Lo frenamos con la ocupación de nuestra casa, porque sino seguían avanzando por toda la hidrovía para pasar sus mercancías de las mafias y de los narcos con los que hacen plata, donde ya desmantelaron todos los controles de policías sanitarios para que no los controlen más a ellos. Eso es lo que intentan, no son improvisados.

C.Z.: Traés esta lectura del mundo que está en guerra, donde además esa guerra claramente parece que tiene una función que recientemente el Gringo Castro lo mencionaba “el genocidio social por goteo”

C.M.: Lamentablemente, nuestras organizaciones soberanas, libres y populares también hemos perdido soberanía y pensamiento crítico propio; y las nuevas generaciones necesitamos recuperar el pensamiento estratégico para disputar poder. Hoy las conducciones político-estratégicas también están afuera y están recibiendo órdenes. Hay que ver cómo eso se relaciona con la cultura, con el proceso de liberación, histórico de nuestro pueblo. Si nosotros como Pueblo y organizaciones libres de nuestro pueblo no somos protagonistas de este proceso histórico y continuamos repitiendo viejas recetas para obtener el poder, la recuperación del estado que se consiga va a ser artificial nada más.

C.Z.: La problemática de los alimentos por los menos pasan en 2 planos: por un lado el acceso a los alimentos, lo que pasa con el precio, lo que pasa con la dificultad de acceder a los alimentos; y por otro lado, hay una función en el marco de este alimento como recurso estratégico que tiene que ver con el envenenamiento que también es una táctica del poder en algunas batallas que se libran.

C.M.: Nosotros lo vemos porque controlamos los permisos para los laboratorios, por ejemplo, de lo que es la industria agroalimentaria. Y cuando vos detectás en Senasa algunos tóxicos, el ex- Ministerio ahora secretaría, pone el sello y lo habilita igual por los negocios que tienen con las farmacéuticas. Que también son esos mismos los que te alimentan y que te venden los fármacos y el paquete tecnológico. Es una gran empresa que abarca distintos eslabones de la cadena productiva. Son parte también de los que financian la guerra.

C.Z.: Los que te enferman te curan y quizás quede alguno en el camino… ¿Qué es lo que deberían las organizaciones proponer como alternativa?

C.M.: Lo que los movimientos sociales vienen planteando como Economía Social o Popular, hoy estamos obligados a decir que es una economía obligada en tiempos de guerra, que es el tema de disputar la tierra y producir los recursos para dar la pelea. Si nosotros no producimos los alimentos, si no sabemos cómo potabilizar y recolectar agua potable y tener calzado y lo básico para dar la pelea; no hay movimiento, organización o ejército popular que pueda vencer. Hoy ya se plantea que si la idea es realmente enfrentar esto, que tenemos que recuperar tierra, producir nuestros alimentos y tener agua potable para que podamos tener la fuerza para luchar. Ni siquiera nosotros lo estamos planteando como una economía alternativa social, lo estamos planteando como que es parte de la lucha.

C.Z.: Estás haciendo un análisis de fondo de cómo caracterizar esta complejidad que nos toca vivir como Pueblo en este momento histórico. Te quiero preguntar entonces, frente a esa complejidad y un Estado que claramente piensa a adoptar esta estrategia de guerra de nuestro enemigo: ¿cuál es el papel de los trabajadores del estado? ¿Qué responsabilidad, qué tarea tienen en este escenario?

C.M.: La verdad, aunque no parezca con todo eso que acabamos de describir, entusiasma ver como generación cómo muchos compañeros y compañeras jóvenes quieren dar la pelea, y no quieren sólo acomodarse y hacer algunos negocios dentro del Estado, o no tienen la picardía de hacer una carrera ascendente, no sé hacia dónde en este Estado de guerra. Hay compañeres que quieren y están dando la pelea. Y tenemos las ventajas de nuestra historia, porque uno de los ataques más grandes que el enemigo produce es que planteamos la pelea en forma histórica, política, por derechos individuales; y cuando entonces vas a recuperar toda la historia de los derechos colectivos como los conquistó nuestro pueblo a lo largo de la historia, tenemos toda la experiencia como para poder resolver los problemas y las nuevas amenazas que se nos plantean. El movimiento obrero argentino tiene una historia riquísima, yo te estoy hablando desde un sindicato que tiene 93 años. Que si bien se hizo peronista en el 45, y Evita donó la sede de ATE para los trabajadores del Estado, ya venía con una impronta que se fundó con anarquistas, socialistas, comunistas, compañeros de distintas lenguas, que hacían sus asambleas con traductores. No había celulares y se ponían de acuerdo y hacían huelgas de gran alcance. Entonces es imposible decir no se puede con semejante historia. Solo por nombrarte el movimiento obrero, ni hablar a lo largo de lo que fue después toda la década de la segunda guerra mundial, el rol que tuvo en ese movimiento obrero, toda la experiencia de un movimiento nacional y en el seno de ese movimiento nacional, para colmo replantearnos ir por más. Habíamos llegado al 50/50 y la comunidad organizada dijo quiero retruco. Y seguíamos para adelante. Como generaciones nuevas no podemos arrugar o echarse para atrás en esta situación de crisis civilizatoria que hay y en la que está todo por hacerse. Pasa que tratan de que no la veamos, tratan de que no nos basemos en esa historia para resolver los problemas de ahora. Si la idea es ocupar los territorios, si la idea es colonizarnos, si la idea es borrar nuestras identidades nacionales, ahí hay una revolución truncada en nuestro país, donde hubo una primera independencia. Vamos por la segunda, y tenemos que construirla con todo el empuje de la historia que tenemos. Nos asiste toda esa fuerza, lo que pasa es que tenemos que empezar a realmente confiar y creer entre nosotros que es posible. Si seguimos viendo en la redes el bombardeo de lo que ellos quieren, y si seguimos creyendo que va a pasar por derechos individuales en supuesta democracia que no tenemos, y sí, vamos a seguir con los ojos vendados.

C.Z.: ¿La unidad de los diferentes sectores va a hacer la diferencia?

C.M.: Así es, nos tienen en compartimientos estancos como para que nosotros no tengamos una estrategia de poder. En el movimiento obrero sindical de las distintas tendencias se está dando algo muy interesante, donde con la crisis de conducción política que hay y con dirigencias que sólo están perdurando, los pibes por debajo quieren trascender. Buscan hacer algo que quede en la historia, que haya hechos con los que puedan demostrar a los que siguen que se puede. Ahí te encontrás, por ejemplo, con compañeros del peronismo ortodoxo que son nacionalistas entendiéndose con un stalinista o un maoista, que también eran nacionalistas sobre lo que dicen acerca de este liberalismo capitalista internacional imperial que se nos viene encima. ¡Y sí! Uno quiere la patria socialista, el otro la comunidad organizada, y el otro quiere la revolución bolchevique en tierras de la celeste y blanca; pero que está en claro que todos defienden las distintas nacionalidades. Nosotros cuando decimos que queremos ser plurinacionales, que queremos recuperar un Estado plurinacional es porque también tenemos la celeste y blanca encima, no nos vamos a vestir ni de Mapuche, ni de Wichi que están también defendiendo los territorios; sino que nos vamos a complementar con nuestra historia. Hay compañeros que creen que hay que disfrazarse de algo que no es y entonces seguimos con las hipocresías y con esas propuestas que no tienen arraigo, que nos debilitan. Muchos compañeros que dicen ser internacionalistas sin ser nacionalistas previamente. ¿Cómo ejerces el internacionalismo entre naciones, sino te sentís parte de una? Ahí cuando te empezás a reconocer con tus raíces no te para nadie. Y eso es lo que no quieren, eso es lo que nos están cortando. Y pasa en el barrio cuando vos ya te olvidás de la historia de La Boca y no te sentís parte, y sos un ciudadano de la Globalización. ¿Y podemos ser ciudadanos del mundo? No, no podemos. Es como en el feminismo burgués que se nos está planteando. Yo soy libre de decidir sobre mi cuerpo. Bueno, yo estoy tratando de ver cómo se libera mi pueblo porque no podemos ser libres para decidir nada acá. ¿Cómo hacés? Mi cuerpo es mi territorio, pero cada vez más chico es el territorio a defender. Y así estamos repitiendo cosas que no entendemos, y no lo entienden mis compañeros en los barrios cuando dicen yo soy libre de decidir si soy madre o no. Si nuestras comunidades no era una cuestión de sangre, nosotras somos madres, padres de un montón de pibes que no lo tienen, no tengo la decisión individual. Son esas cosas las que hay que disputar y definir colectivamente.

C.Z.: Hablaste de una economía obligada en tiempos de guerra, y que eso es un ítem importante en la agenda de las organizaciones de la Economía Popular. ¿Qué pasa con el Estado en la construcción de esa economía?

C.M.: Está claro que nos quieren sacar del territorio y que dejemos la tierra en pocas manos. Y lo que ustedes están viendo en las puertas de nuestros sectores de trabajo cuando vienen los pequeños productores de la Economía Social o Popular, con el pan o con las verduras, y se hacen esas colas de cuadras de compañeros/as estatales llevándose para las casas porque realmente no alcanza el salario, lo que está haciendo ese compañero es proveyendo de medios al compañero que sigue estando en la pelea, en la trinchera de no perder el laburo. Entonces empieza la solidaridad entre trabajadores precarizados, rurales, urbanos. Esa imagen, en vez de entenderla como una economía alternativa o de segunda, es la asistencia. Nos estamos intercambiando medios para seguir con nuestra pelea. Yo no lo podría hacer si no me alimento bien, con los alimentos sanos que producen los compañeros de la UTT, que me brindan y se los llevo a mis hijos, y mis hijos también, yo sigo dando la pelea 24 horas al día, sino no podría. Y eso es lo que cada vez va a pasar más, es lo que estamos intentando y ojalá que se conforme ese estado mayor conjunto, pero del Pueblo y que podamos entender estas cosas para potenciar la pelea y multiplicarla. Nuestro Pueblo está resistiendo.

C.Z.: Carina, vamos hacia la discusión de la elección en ATE Capital, un sindicato que está profundamente atravesado por la conflictividad gremial en esta coyuntura. Vos estás formando un frente de agrupaciones para la recuperación de ATE Capital. Contanos un poco de qué se trata la propuesta y cómo se pone en función también de estas cuestiones que estamos discutiendo.

C.M.: Bueno, no está ajeno de todas estas cuestiones que venimos discutiendo el desafío que tenemos por delante. Ya hablar de la propuesta frentista es tratar de hilvanar un montón de propuestas que vienen de distintas tendencias políticas hacia, primero en la diversidad, poder reorganizar la unidad. Porque todos declaman esa unidad que está totalmente detonada y fragmentada. La declaman porque es lo que el pueblo está necesitando y están empujados por las bases, pero se la construye a partir de gestos claros. La primera propuesta es llamar a un frente de distintas agrupaciones que tienen distintas tendencias e historias políticas en nuestro sindicato hacia un enemigo común. Obviamente, el enemigo común es la patronal que dijimos, es el macrismo en la Ciudad y es el Gobierno Nacional, que son gerentes de lo que ya hablamos en este momento de recuperación, soberanía, de independencia económica que necesitamos. Ahora dentro de la reconstrucción de esa unidad que hay que hacer, nosotros vamos a oponer modelos sindicales. Estos estarán conformados a partir de un análisis con mucha autocrítica de lo que no se hizo hasta el momento y que permitió todo esto. Buscamos construir con compañeros que tenían otras visiones políticas en los últimos 8/10 años, y a la vez convencer a los compañeros que hoy tienen el sindicato en ATE Capital, que no pudieron frenar la sangría de 40 mil puestos de trabajo que se perdieron. El 80% estaba en Capital Federal de organismos del Estado Nacional, y no se logró plantar frente a Larreta, sino que sigue avanzando en lo que está pasando. Se exige obviamente replantearle a esos compañeros una unidad mucho más grande. Más allá de que en un momento entendieron que alcanzaba con ser los soldados de Cristina, es evidentemente no alcanzó eso. Y nosotros entonces con todas las autocríticas de un montón de agrupaciones que también fueron y son oficialistas a nivel nacional, tenemos la responsabilidad de abrir ese debate. Hay que volver al modelo sindical frentistas de agrupaciones: eso era la histórica Nusate cuando se recuperó el sindicato de la intervención militar, era una agrupación de unidad y solidaridad que algunos quisieron tenerla para una sola tendencia política. Hoy la estamos rediscutiendo hacia un frente de agrupaciones. Además esto es encabezado por las compañeras mujeres que somos mayoría estatales en nuestros padrones, y que no tenemos compañeras representativas. ¡No queremos las compañeras puestas a dedo por el aparato machista, no! Queremos compañeras que sean críticas, que vengan a plantear transformaciones. Son esas las compañeras que ponen todos los días el cuerpo, como las enfermeras contra las políticas de Larreta en la Ciudad, las compañeras que son referentes en las áreas de los ministerios frente a las políticas de la burocracia. Muchas compañeras que son delegadas referentes que frente a los aparatos que se enquistan y no pueden, hoy queremos empezar a abrir ese dique. Queremos empezar esta discusión con una propuesta de un frente de agrupaciones discutiendo el modelo sindical en ATE Capital, dando el debate  a muchos de los compañero que creen todavía que el kirchnerismo puede ser la salida en la ciudad. Se necesita un sindicato con autonomía, defendiendo los intereses de clase de los trabajadores, para que el frente político electoral de los que quieran ocupar los cargos legislativos y ejecutivos, tengan la presión y el control. Entonces queremos un sindicato que no esté ni a nivel nacional ni a nivel capital sólo para un partido, queremos ser parte del movimiento obrero, de ese que está también abriendo la discusión, no sólo en la CTA, sino también en la CGT. Ese trasvasamiento de ideas, de modelos sindicales de discusión que está surgiendo desde los cuerpos de delegados hacia las conducciones las queremos en ATE, en la CTA, y en la CGT también. Queremos formar parte de esa unidad. Y lo que se les está complicando y por lo cual los muchachos se están poniendo nerviosos es porque está siendo encabezado por una compañera mujer que no está sola, sino que todo lo hacemos en forma colectiva. Sola somos una loca, muchas somos muchas locas, y es peligroso eso. Es evidente que a algunos les da miedo, hay resistencia, pero se van convenciendo gracias al histórico movimiento de mujeres en nuestro país.

C.Z.: ¿Hay paro el 30?

C.M.: Hay paro el 30. Muchos de los cuerpos de delegados ya lo definieron, más allá de lo que vaya a definir el sindicato a nivel nacional, que calculo que no va a carnerear un paro. Así que las asambleas de trabajadores que estamos haciendo lo están discutiendo. Seguiremos empujando para que los gordos se vayan junto con el macrismo, de los sillones de decisiones que son nuestras. Así que cuanto más solidarios, más unificados en cuestiones concretas estemos, hay más posibilidades de darle una salida a nuestro Pueblo más postergado que es el que en realidad más nos preocupa. A cualquier estatal por vocación nos preocupa un Estado al servicio del Pueblo, y eso es lo que tenemos que recuperar.

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