UN 2 DE NOVIEMBRE DIFERENTE

[FM Riachuelo 01/11/2019] Ayer en la planta baja del edificio de la Riachuelo, realizamos una jornada especial junto a les niñes del barrio, celebrando el Día de los Muertos como lo hacían nuestros pueblos originarios.

Como siempre lo ha hecho el capitalismo, Haloween se ha convertido en una fecha comercial, impuesta en nuestros barrios desde una idiosincrasia totalmente distinta a la nuestra como es Estados Unidos. Por esto, desde la Organización Los Pibes, tomando las experiencias de les compañeres migrantes, armamos una contracelebración: recuperar el Día de los Muertos que celebran lxs indígenas y que, a pesar de la imposición del catolicismo durante la primera colonización de América, se mantiene aún en países como México, Perú, Bolivia, Paraguay y en nuestro NOA.

Por eso ayer la cocina de la Riachuelo abrió sus puertas y recibió a niñes de La Boca, quienes amasaron el “pan del día de los muertos” para llevar a casa y compartir con sus familias. Nos pintamos la cara como calaveras (tal cual se acostumbra en México y Perú) y compartimos distintas experiencias sobre este día.

Por ejemplo, une de les niñes que participó de la actividad nos dijo “conocía sobre el Día de los muertos por mi familia que es de Jujuy, allá se come y se dejan ofrendas frente a la foto de la persona que ya no está”. Otre niñe dijo que le gustaba esta celebración “porque no ve la muerte como algo malo y triste”.

Une compañere de Colombia nos contó que el 1 de noviembre es el día de los Santos y el 2 de noviembre se honra a los santos paganos, aquellos que tienen un valor especial para el pueblo.

Otre compañere recordó las celebraciones en Paraguay: “se hace la chipa y se comparte con amigos y familiares que honran a quien ya no está”. También a muches nos gustó, viendo fotos del festejo en el norte del país, lo colorido de la celebración.

En la tradición de NuestraAmérica el pan puede tener la forma que se desee, normalmente es redondo, puede simular una calavera pero también puede tener forma de cruz o de santo. Les niñes amasaron distintas formas: cruces, caras, estrellas y mucho más. Seguimos charlando y compartiendo anécdotas y finalmente cada niñe se llevó su creación para compartir con sus familias y, esperamos, poder recuperar el festejo tradicional de nuestros pueblos originarios.

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