HAY QUE ENTENDER ESTA PANDEMIA EN EL MARCO DE LA GUERRA HÍBRIDA QUE LOS PODEROSOS LIBRAN CONTRA EL PUEBLO

[FM Riachuelo, 01/04/2020] Este martes, en Cazadores de Zonceras (de 20hs a 22hs), entrevistamos a Lito Borello, Secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). En el marco de la pandemia y el distanciamiento social obligatorio, Borello compartió sus percepciones y balances acerca de la atípica situación reinante, que deja en evidencia que aún en una crisis como esta, el capitalismo continúa premiando a unos pocos, los más poderosos.

Lito ¿Qué papel creés que está jugando esta situación en el tejido social?

En principio, hay que dejar en claro que, más allá de que después la historia se encargará de ver si hubo una inoculación de algún país por sobre otro, lo que sí está clarísimo es que este fenómeno de pandemia hace al capitalismo, a una despiadada, voraz y caníbal carrera del capitalismo, que en aras de mantener los privilegios para unos pocos poderosos, va empujando al mundo, a la sociedad, y hasta al propio planeta al riesgo de extinguirse. El Papa habla de crisis civilizatoria, otros hablan de crisis integral, otros de crisis multidimensional; lo que está claro es que esta situación es propia de los capitalismos que permiten la vida para unos pocos, y la muerte, la guerra, la miseria, la exclusión y el hambre, para las amplias mayorías. Sin ninguna duda, toda guerra trastoca sensiblemente la vida de la sociedad, y vaya que lo estamos transitando, que esta pandemia ha trastocado creo que como nunca la vida de nuestros pueblos, esencialmente.

¿Cómo debemos transformar nuestro modo de accionar las organizaciones sociales?

Creo que primero, hay que entender esta pandemia en el marco de la guerra híbrida. Esto no está descontextuado, no es una de las siete plagas de Egipto ni mucho menos ningún designio divino que nos está haciendo pagar algo a la sociedad. Esto tiene que ver con el capitalismo, y por lo tanto hay que poner la pandemia en clave de la guerra híbrida que los poderosos libran contra los pueblos.

Lo segundo, es correcta la medida del distanciamiento social para evitar el traslado del virus de persona a persona. Y digo distanciamiento social porque es lo que menos hace lugar a una interpretación de que hay que encerrarse en sus casas; veníamos diciendo en el último tiempo: contra la cultura del miedo que algunos nos quieren instalar, tiene que estar sobremanera la solidaridad. El Papa decía hace apenas algunas horas “nadie se salva solo”, y la lógica del individualismo, del liberalismo, del capitalismo, es tratarnos de inocular en que de esto se sale metiéndose adentro de su casa, guardándose toda la comida que pueda y no ayudando a nadie. Está claro que si no hay una comunidad organizada, si no hay un entramado social, si la ternura de los pueblos, que es la solidaridad, no es base de un sistema integral para atender a esta pandemia como parte de una guerra integral, nos terminaríamos matando nosotros en cada una de las cuadras, en cada uno de los barrios, y hasta en cada una de nuestras propias casas, por la ultima lata de comida, o por el ultimo envase de alcohol.

Creo que hay que poder interpretar que es correcta la disciplina que hay que tener para el distanciamiento social, pero también hay que generar un mecanismo donde el protocolo para atacar esta pandemia contemple la incorporación de los pueblos, de las escuelas, de los clubes, de las organizaciones populares, de los comedores, de los merenderos, de los centros comunitarios; del tejido vivo y natural, que hace que una sociedad sea una sociedad, y no una sumatoria de individuos.

Está claro que esto va a atacar muy fuerte a la economía y tiene que haber medidas de corte económico, y que hay que asistir a las poblaciones más populares con comida y con dinero, para poder ir transitando esta situación complejísima. Pero no alcanzan los instrumentos que tradicionalmente tiene el Estado, como las fuerzas de seguridad y los hospitales, si no hay una articulación, si no hay un vínculo con el trabajo insustituible de los movimientos populares. Es necesario que en los protocolos de crisis, estén incorporados los movimientos populares, como parte activa, como parte integrante, que se vincule con los trabajadores del Estado, con los de la salud, con los de la educación, para transitar este momento tan complejo.

¿En qué medida creés que eso se está dando?

Creo que hay una voluntad evidentemente de Alberto Fernández en tratar de impulsar este tipo de cosas. Mecanismos como el dar una cantidad de dinero a los que menos tienen, a los que viven de la economía popular, que por cierto son muchísimos en el país, esto de evitar los aumentos en los alquileres, de evitar ciertos desbordes de aprovechamientos mezquinos… Pero, en esto también, hay que ser más profundo, no puede haber un tipo que esté dispuesto a echar cuando se ha llevado 300 mil millones de dólares en subsidios del Estado, y que ahora le importe un pito echar a la cantidad de gente que quiera echar.

Me parece que hay que ser mucho más drásticos, no solamente imponerle la condena social, sino también medidas concretas en lo económico. Aquellos que acopien comida, hay que expropiársela, sacarla a la calle y repartir a los vecinos; tiene que quedar claro que este gobierno está a favor de la vida, y estar a favor de la vida significa estar en contra de los que provocan directa o indirectamente la posibilidad de la muerte en cada uno de los territorios más populares. Porque seguramente en los country y en los clubes de campo no debe haber tanto problema. Por eso algunos se iban con la tabla de surf entendiendo que el distanciamiento social era irse de vacaciones, mientras otros viven en los barrios con la incertidumbre de cómo van a comer mañana o cómo van a higienizar su casa si no tienen agua potable.

Y por último, ¿cuál es tu mensaje para la militancia? ¿Para qué y cómo nos tenemos que preparar?

Es importante entender esto en el marco de algo más grande, no creer que es cuestión de solucionar que el virus no camine y ya está. Posterior a esto, quedará una situación económica muy complicada para todos los países en vías de desarrollo. Me parece que las organizaciones no tenemos que caer en el asistencialismo, no tenemos que perder de vista que, como dice el Papa, este sistema no da más y hay que construir otro mundo posible. Eso implica cambiar la lógica de un capitalismo en donde solamente viven los más fuertes, los que tienen el poder, los que hacen del poder fáctico su poder cotidiano. No tenemos que perder de vista esa rebeldía de construir las próximas insurgencias para dar vuelta la tortilla y cambiar esta sociedad. 

Me parece que esto nos arrincona, no tenemos que limitarnos al coyunturalismo del reparto de mercadería, porque si bien en los barrios somos nosotros quienes están resolviendo, no podemos perder de vista la necesidad de un cambio más profundo. La situación que viene amerita que seamos los primeros en la línea de combate para pelar contra el hambre, y para eso necesitamos comida y condiciones. Eso le reclamamos al Estado, infraestructura; que no sean las fuerzas de seguridad las que estén en el perímetro del barrio, haciendo de nuestro barrios un gueto, para que nuestras compañeras y compañeros no salgan de ahí. Hay que entrar comida y salud y las organizaciones no tenemos que perder de vista nuestro rol histórico; Francisco nos decía que somos sujetos de transformación, en esto de que somos poetas sociales, de que nos hemos inventado el trabajo. Bueno, creo que la mejor poesía que podemos seguir teniendo en el horizonte para construir los movimientos populares es la revolución, es la transformación de esta sociedad por otro mundo posible, un mundo fraternal y solidario en donde todos podamos vivir sin estas angustias, de estas pandemias que las inocula el capitalismo, que las inoculan aquellos que adoran al dios dinero, aquellos que creen que solamente están destinados a vivir por sobre otros que tienen el destino solamente de la muerte. Por lo tanto, no hay que perder de vista eso, decir como siempre dice la UTEP: acá no se rinde nadie, somos nosotros los que estamos ahí junto a cada trabajador y a cada trabajadora, en definitiva, la lucha continúa.

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