ES EL CAPITALISMO, ESTÚPIDO!

[FM Riachuelo 03/04/2020] Hace mucho se viene hablando de las “guerras híbridas” o “no convencionales”. Hoy nos encontramos frente a una crisis mundial que cierra fronteras, aísla personas y nos deja con nuestra individualidad más vulnerable frente al televisor, sin armaduras simbólicas para entender y comprender lo que sentimos. Es el análisis de las organizaciones, sobre la crisis del capitalismo y la solidaridad como salida, lo que empieza a alumbrar el camino. Sin embargo, el enemigo pisa fuerte y sus estrategias no son tan “evidentes”, al menos no desde una primera mirada. Por eso, es necesario pasar el cepillo a contra pelo y profundizar el debate.

Lejos quedó la dicotomía entre el mundo bipolar o el mundo globalizado pos caída del Muro de Berlín. Sin embargo, la discusión parece ser la misma: de la crisis mundial ¿salimos por izquierda o salimos por derecha? ¿qué rol cumplen las fronteras? ¿qué entendemos por soberanía? ¿qué rol juegan los territorios?

La competencia parece ser entre Estados Unidos, China y Europa por ver quién soluciona antes la crisis que ellos mismos han provocado ¿o será que la discusión es quién se queda con los territorios despoblados por la pandemia?

Ya el año pasado, en una actividad en la Universidad de Avellaneda Lito Borello, referente nacional de la Organización Los Pibes decía: “no sólo está en riesgo la humanidad, sino el planeta. Hace meses atrás en Caracas, en el encuentro de movimientos populares, ya se hablaba de una crisis multidimensional que aborda todos los segmentos de la vida. Las democracias tal cual las conocemos están en crisis porque no logran resolver las asimetrías que provoca el poder hegemónico mundial”.

Borello hacía referencia a los dichos del Papa Francisco, quien en el encuentro con los movimientos populares decía: “los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo, son descartados por la sociedad, son obligados a vivir del descarte y deben sufrir las consecuencias del abuso del ambiente. Esto conforma la consolidada cultura del descarte.

El trabajo después del trabajo

Esta crisis integral de la que habla hace tiempo Francisco, y que las organizaciones debatimos en los territorios con los vecinos, no inicia hoy. Ya desde los 90, con el avance del neoliberalismo, las políticas de descarte evidenciaron las desigualdades y quebraron el tejido social. Fueron lxs trabajadorxs excluídxs quienes tuvieron que inventarse el trabajo.

Luego de ver cómo, en medio de esta crisis agudizada por la pandemia, las empresas despiden trabajadorxs y reducen salarios entendemos que, en este tipo de mundo, en este sistema, no hay lugar para reponer aquel tejido social. Necesitamos construir otro sistema, con otros valores y otro modo de entender las relaciones entre quien produce, lo que se produce y lo que se consume. Esta pandemia es propia del actual sistema de exclusión, por lo tanto, el “remedio” no puede estar dentro del mismo sistema.

Es la economía estúpido           

En 1992, el demócrata Bill Clinton disputaba la campaña presidencial a Bush padre. Esta frase se convirtió en un slogan “no oficial” de la campaña de Clinton frente a un Bush que tapaba el desastre económico, dirigiendo su discurso hacia la política bélica.

Hoy día esa frase parece tener mayor sentido. El covid-19 nos encuentra en un mundo en el que cinco hombres acumulan toda la riqueza del mundo (entre ellos Bill Gates), sumando un patrimonio de 345.800 millones de dólares, una suma superior a la deuda que Grecia tenía con el FMI (recomendamos ver la película “Fondo” de Alejandro Bercovich).  Es decir, esta crisis global acontece en un mundo donde toda la riqueza de un país endeudado se concentra en tan sólo cinco pares de manos. Por lo tanto, discutir si la vacuna la tiene China o Estados Unidos es discutir cuál verdugo preferimos.

Por estos días, conversando desde la Riachuelo con Gringo Castro, Secretario General de UTEP, nos decía: “Esta pandemia es la más acabada expresión de la crisis que genera el capitalismo en su nivel de concentración económica. Nosotros tenemos ideas basadas en la solidaridad y el amor al pueblo que se van a poder expresar a partir de que salgamos de esta crisis y habrá mayor masa crítica, teniendo en cuenta el rol de las organizaciones libres del pueblo.

Por lo tanto, en el marco en que Estados Unidos y China se disputan el mundo, analizar el covid-19 como un virus que mata a los adultos mayores (a quienes el capitalismo les declaró la guerra hace ya tiempo, con la flexibilización de los sistemas jubilatorios, una de las recetas del Fondo Monetario Internacional) y nos obliga al confinamiento, mínimamente debemos plantearnos que el problemas es el capitalismo, estúpido!. Como decía el Gringo Castro, no se trata sólo de buscar la solución, sino de entender las causas de lo que nuestro pueblo padece. Sin un buen diagnóstico de la enfermedad (capitalismo) es difícil encontrar el remedio. Y el remedio, luego de nuestro diagnóstico, no puede ser otro que la construcción de otro mundo con otros valores en manos de la comunidad organizada.

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