TIERRA PARA VIVIR, TIERRA PARA TRABAJAR

[FM Riachuelo, 30/09/2020] En un contexto que no deja escapar el debate sobre el acceso a la tierra, atravesado también por la violencia policial y la criminalización de un pueblo que lucha por sus derechos, desde FM Riachuelo nos comunicamos con referentes de los Movimientos Sociales, que bajo la consigna “tierra para trabajar, tierra para vivir” compartieron su experiencia y su mirada sobre una situación que no es coyuntural, sino que es histórica. Desde Tandil, sonaron las voces de Jorge “El Mono” Lezica y Griselda “Tati” Altamirano, del Movimiento 1ro de Octubre, Carina Maloberti, referente de Convocatoria Segunda Independencia y Lito Borello, Secretario de Derechos Humanos de la UTEP.

El conflicto sobre quiénes poseen la tierra y en virtud de qué intereses no es nuevo; por el contrario, así como expresó El Mono Lezica, se trata de un problema que se arrastra desde hace siglos: “cuando hablamos de la tierra hablamos desde su origen, de lo que fue sacarle la tierra a los pueblos originarios, porque vivimos en un lugar donde hubo mucho combate para que esta tierra pasara a manos de la oligarquía”. Debido a este saqueo, la tierra continúa en manos de unos pocos, quienes se llenan de lujos a costa del trabajo de las mayorías. Por eso, el Mono aseguró: “la matriz productiva de la tierra tiene que estar en manos del pueblo y de los trabajadores, y no de la oligarquía… Ellos tienen un dicho: “la plata va y viene”. Pero siempre da vuelta en la misma calesita, no va hacia el pueblo; cuando hacen un negocio entre ellos, la plata va y viene, pero es la plata que produce el pueblo trabajador, que sale pura y exclusivamente de la tierra”.

“Nosotros tenemos claro que nuestro enemigo es de clase”, aseveró Tati Altamirano, poniendo sobre la mesa una realidad: gobierne quien gobierne, la oligarquía continúa siendo la dueña de la tierra, lo que significa que lo necesario es que haya una profunda redistribución de la riqueza: “si ningún gobierno toca esa propiedad privada malhabida y la matriz productiva, y no se distribuye la riqueza desde ahí, siempre se va a administrar la miseria”. Además, esta asimetría es la que impide al pueblo apoyarse en la legalidad: “estamos dentro de un Estado Burgués, y ahí las herramientas legales las manejan, precisamente, las clases dominantes”, afirmó Tati, y dejó en claro que no hay que permitir que las clases dominantes marquen la cancha y continúen ganando la batalla ideológica, desorientando al pueblo con el bombardeo cotidiano de los medios masivos de comunicación.

Sin embargo, existe algo que los poderosos temen, que es la unidad de un pueblo tanto en sus metodologías de pelea como en sus objetivos, que tienden a oponerse a lo que el enemigo impone. Por eso, Carina Maloberti destacó: “estamos empecinados no sólo en la unidad que necesitamos como campo popular y como clase, sino que estamos empecinados en hacerlo de una forma determinada, no la que nos imponen con sus ideas y la colonización de nuestras ideas y las desviaciones con sus pseudo verdades. No hay otra forma que planificar en el terreno con la experiencia genuina y con los sectores genuinos”. Así, no puede obviarse la necesidad de una definitiva independencia: “se necesita tierra para vivir y tierra para trabajar, pero en el marco de un proyecto y un modelo productivo de liberación para nuestro pueblo, que está sometido a la colonización, y estamos decididos a darle pelea”.

Por eso, se trata de llevar adelante cambios estructurales, con un pueblo que no se conforma con discutir las emergencias y las asistencias, ni que el poder fáctico instale las discusiones que favorezcan sus intereses. Desde este análisis, Lito Borello hizo referencia a un tema que preocupa a los movimientos pero que también ocupa al aparato mediático del poder: “no es solamente discutir Guernica, porque detrás de Guernica lo que se oculta y lo que se quiere tapar, es la discusión sobre la tierra y la distribución de la riqueza, discutir un modelo que ha permanentemente generado injusticias, y sin justicia social no hay paz ni democracia”.

“Tierra, Techo, Trabajo” es un programa parido por el proceso de unidad del movimiento de trabajadores. En esta complejidad, profundizar la unidad surge como un desafío central para avanzar con esa agenda, y encarar las transformaciones estructurales que se plantean. Como concluyó Lito: “es necesario unir y organizarse, es necesario luchar porque sólo la lucha nos hará libres. Aunque nos quieran encorsetar y nos quieran poner la agenda de lo que hay que discutir, aunque nos quieran meter para adentro, nuestro Pueblo ha demostrado que la solidaridad también es patriotismo, pero no sólo para llenar la panza, hay que llenar el corazón y la cabeza con la utopía de construir otra sociedad”.

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