HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE

[FM Riachuelo, 25/2/2021] El día de ayer se llevó adelante, por orden de la justicia, el intento de desalojo en el barrio de La Boca donde 22 familias y 44 niñxs viven hace años, en Vespucio 65. El conventillo fue comprado por la empresa privada Comahue S.A a muy bajo precio, con las y los vecinos habitando el inmueble.

Como es costumbre en nuestros barrios, nada importa cuando de negocios inmobiliarios se trata, y mucho menos importa la situación de las familias que habitan en Vespucio 65. Sin importar el decreto que prohíbe el desalojo hasta el 31 de marzo del 2021, el juez Fernando Christello, a cargo del Juzgado Nacional de Primera Infancia en lo civil n°97 accionó con el  desalojo previsto para el 24 de febrero del 2021.

El conventillo amaneció con un despliegue policial que rodeaba la manzana, un operativo descomunal, de los que estamos acostumbrados a ver en nuestros barrios. Este desalojo es a raíz de que la empresa de seguridad Comahue S.A, contratista del Gobierno Porteño y aportante en la campaña presidencial de Mauricio Macri en 2015, ubicada en la misma manzana del conventillo, adquiriera el inmueble a precio vil y en condiciones de ocupación. Fueron ellos quienes presionaron para que este intento de desalojo se llevara adelante, sin pensar, y menos aún importarles, que las familias no tenían a dónde ir y a punto de quedar en la calle.

Fueron las familias acompañadas de vecinos, movimientos sociales y organizaciones del barrio, las que ayer estuvieron en la puerta de su hogar resistiendo e intentando negociar para que les den una prórroga de por lo menos de 90 días. La solidaridad de los vecinos del conventillo no se hizo esperar; vecinos que con mucha suerte consiguieron  un lugar adonde ir, y sin embargo no dudaron en resistir, acompañar y apoyar el reclamo de las familias que estaban a punto de quedarse en la calle.

Con mucha tensión, angustia y resistencia durante toda la mañana de ayer, vecinos y vecinas  de la boca tuvieron un respiro, lograron que le den una prórroga de 30 días para solucionar su problema habitacional, atravesada habitualmente por los nuestros en los barrios populares. Pero el problema real está lejos de solucionarse; la estructura de este sistema continúa dejando lo peor para los nuestros.

Ahora la pregunta es: ¿hasta cuando los nuestros tienen que seguir padeciendo tanta injusticia? ¿Hasta cuando estas instituciones van a seguir dando la espalda a los que más lo necesitan, especulando con sus negocios a costas del hambre y la miseria de nuestro pueblo? Hoy fueron las familias del conventillo de Vespucio 65, ¿pero cuántos desalojos más deben haber para que se den cuenta que el camino no es el despojo? En cambio, el camino nos lo muestran lxs vecinxs del conventillo: la solidaridad, la  organización, el amor por los nuestros, el luchar y seguir luchando  por nuestro pueblo hasta que la dignidad se haga costumbre.

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