ENTREVISTA A LITO BORELLO (PARTE II): “SI NO REFUNDAMOS EL ESTADO, NADA VA A CAMBIAR”

[FM Riachuelo, 18/4/2021] Los contextos que vive nuestro pueblo se vuelven cada día más complejos, con una incertidumbre reinante que es alimentada día a día por los poderosos. En un segmento especial en el programa Rompé el Cerco, Lito Borello, secretario de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular y coordinador nacional del Movimiento Popular Los Pibes, reflexionó sobre el lugar que tiene nuestro pueblo en los diversos aspectos de la coyuntura. En esta segunda parte, brindó una lectura sobre la llegada de la segunda ola y dio un mensaje a lxs compañerxs de las ollas y merenderos entre tanta incertidumbre, así como dio su mirada sobre la puja de la clase política entre Nación y Ciudad.

Si te perdiste la primera parte, la podés leer o escuchar acá. Esta segunda parte, la podés escuchar acá, o leerla a continuación:

FM Riachuelo: Estamos en esta segunda ola, y eso abruma ¿cómo la ves y qué mensaje compartirle a los compañeros frente a estos desafíos? Pensamos sobre todo en aquellos que siguen en lo cotidiano poniéndole el cuerpo a esta pandemia.

Lito Borello: Hace unos meses atrás, cuando todavía no empezaba a asomar esta segunda ola, pero se hacía como muy necesario recorrer un balance de lo que fue el año pasado, decidimos hacerlo. Lo pudimos recorrer en el marco de las organizaciones, en el marco de instrumentos que íbamos construyendo al calor de la necesidad urgente pero de tipo comunitario, en donde la cultura del encuentro, la solidaridad, el que nadie se salva solo y una cantidad de argumentos formidables que tienen que ver no con el construir el otro mundo posible no dentro de tres siglos, sino hoy todos los días y entre todos, no el mejor o la mejor, sino el entre todos, es superador del mejor de cualquiera de nosotros. Nos fuimos dando cuenta que la pandemia, si bien tiene un eje de carácter sanitario, fundamentalmente tiene una raíz política, que muchas veces se la oculta, se la tapa para que quede como un fenómeno que tenemos que dirimir, entender y solucionar desde una situación sanitaria. Y en las organizaciones lo dijimos el año pasado: esto tiene una matriz política, jamás sabremos si alguien en algún lado inoculó este bichito, pero está claro que estas cosas pasan por lo que generan estos modelos de dominación mundial, estos sistemas hegemónicos mundiales que más tarde o más temprano, más allá de la manipulación de los poderosos en sus peleas, terminan generando situaciones como estas. Algo que hace décadas fue denunciado, nada menos que por ejemplo Fidel hace 40 años atrás.

En ese sentido creo que nosotros debemos volver a las fuentes, a resolver esto de manera comunitaria, a resolver esto entendiendo que nos están metiendo en una guerra, una guerra que nosotros no elegimos, pero una guerra que no la vamos a poder  borrar solamente desde la intencionalidad ni esperando que en algún momento se acuerden de nosotros.  Esto se resuelve con más organización, con más unidad, con más lucha y con el amor y la fraternidad, que desde el subsuelo de la patria sublevado, fueron quienes pusieron cientos de ollas populares el año pasado.

La verdad que deberían haber medidas mucho más drásticas también. No puede ser que los poderosos sigan acumulando paladas de plata y que no haya medidas de carácter urgente en función de lo complejo y lo difícil que tiene esta situación. La verdad que se debería hacer de recursos de los poderosos al servicio del conjunto de los pueblos. Hay muchos que piden que la deuda tiene que ser condonada, que tiene que haber subsidios más de carácter universal. Lo que está claro es que no se puede vivir en una sociedad con estos niveles de injusticia, estos niveles de asimetría son insoportables y es imposible imaginar paz y democracias con la injusticia que hay presente. Por lo tanto creo que hay que bajar un cambio, que no nos hagan la cabeza, apelar a la memoria histórica de nuestro pueblo, ir al barrio, ir a las organizaciones populares y ver como nuevamente en conjunto y colectivamente salimos, porque nadie se salva solo.

FMR: Nosotros acá en la radio decimos “apagá la tele, prendé la radio de tu barrio”, pero a veces la prendemos y vemos las cosas que pasan (según los que manejan los medios). En este momento por ejemplo es la tensión entre Alberto y Larreta por las medidas que se tomaron. ¿Esa es la principal contradicción política del momento, o hay más cosas atrás?

LB: Me decía una compañera el otro día, que estábamos pensando en organizar una actividad, “yo mucho no entiendo, los escucho pero me mareo, porque no me acuerdo cual es la rusa, cuál es la china, pero se están matando por intereses no quien salva más vidas, a ver quién pone la rusa quién pone la china”. La verdad que hay una lectura silvestre, visceral de nuestra gente, que advierte que la pelea en la superestructura no tiene que ver con salvar vidas sino con una disputa que sigue profundizando la crisis de representatividad sobre la clase institucional, la clase política, lo que realmente preocupa porque esto no le hace bien a nadie. Creo que se deberían haber tomado medidas antes, eso implica tocar intereses; se deberían haber tocado esos intereses ya el año pasado y a la vez deberían haber convocado a nuestro pueblo a jugar un papel activo. Están más preocupados a ver si en algún barrio o en algún lugar la situación genera algún desborde, y la verdad que esto no pasó el año pasado. La verdad que primero pusieron los milicos y después las fuerzas de seguridad, y los compañeros organizaban las ollas, organizaban el merendero, y los compañeros vieron cómo resolvían cuando en una familia aparecía una persona infectada. Ya tendrían que haber apelado a los movimientos populares, deberían haber dado instrumentos concretos a las organizaciones populares para poder hacer esto en los territorios, con toda la experiencia que se tuvo el año pasado. No alcanza con ponerle a una ley Ramona, y agarrar alguna ley asistencial a nombre de cada compañero y compañera que dio la vida en la primera línea de combate. En el Movimiento Popular Los Pibes creemos que debería haber un altísimo grado de protagonismo de los movimientos populares, de las organizaciones libres del pueblo, de los trabajadores del Estado, de los trabajadores de la salud, de los trabajadores en general.

Cuando los trabajadores, con patrón sin patrón, no son la columna vertebral y la cabeza de los procesos de transformación, los destinos terminan yendo para otros lados en cosmética y paliativos. Creemos que se deberían tomar medidas mucho más audaces, mucho más drásticas y llamar a nuestro pueblo. Nuestro pueblo está cansado de dar señales, de que está en la primera línea, de que estamos a disposición. Que toquen el pito que vamos a Plaza de Mayo a juntar todo lo necesario para realmente solucionar estas cosas. Hay grandes intereses y desde las pujas partidocráticas no se van a resolver.

FMR: En un mundo en que la pandemia vino a poner blanco sobre negro, ¿que oportunidad tenemos los pueblos de cambiar el mundo hacia un mundo más justo para los nuestros?

LB: Nosotros estamos profundamente optimistas. Hay un modelo y un paradigma de sociedad que solo le ofrece al mundo hambre, miseria, guerra y muerte; un proyecto de muerte. Hoy más que nunca los pueblos advierten que tenemos el derecho humano de construir otra sociedad, de construir otro mundo posible, un mundo donde quepan todos los mundos, al decir zapatista. Yo creo que nuestros pueblos están caminando hacia la liberación. Sin ninguna duda tenemos complejidades, como este nivel de atomización, este nivel de dispersión, una crisis y una acefalía de conducción política también porque hay una dirigencia perimida, hay una dirigencia en la cual yo me incluyo, no hemos estado a la altura de las circunstancias. Pero la verdad es que nuestros pueblos vienen empujando.

No va a ser fácil, para nada, esto no es un optimismo cerrado, no va a ser sencillo pero la verdad es que estamos ante la oportunidad histórica de construir esa alternativa. Y Francisco nos alienta, Francisco, que es una inspiración para los movimientos populares, nos alienta porque primero describe a esa sociedad que está muriendo claramente, mejor que nadie. y por otro lado porque nos alienta y nos dice, ustedes son sujetos de transformación: los movimientos populares, y entiendo a los movimientos populares no solamente aquellos que tradicionalmente venimos de los movimientos territoriales, hay también en todo el universo del mundo de los trabajadores un proceso de reformulación. Los instrumentos viejos están quedando cada vez más viejos y sin ponerse a la altura de las circunstancias. Y hay un proceso de reformulación de la clase trabajadora, que también está en busca de esos nuevos instrumentos.

Bienvenido sea estas luchas que se vienen dando en todo el mundo. Si bien hay números adversos en el plano de lo electoral, también es cierto que los pueblos vienen manifestando una capacidad de pelea, una capacidad de lucha inquebrantable y que el mundo está regado por estas luchas. Nosotros tenemos un fuerte optimismo,  creemos que hay condiciones y ni que hablar que en la Argentina es necesario, no solamente reformar la constitución sino ir hacia una Asamblea Constituyente que reformule la Nación, que reformule la Constitución, que reformule el Estado, un estado transformador, un estado revolucionario para una democracia popular, para una democracia de calle, para una democracia más directa. Ya no alcanza con que solo nos inviten cada tanto a poner un papelito en la caja de cartón.

FMR: Hay otro efecto muy fuerte en la trama de poder que venís señalando, que también se expresa con fuerza en los medios de comunicación: se invisibiliza permanentemente el rol de los Pueblos y sus organizaciones, todo invita a mirarlo desde la tribuna ¿cómo se hace para recuperar un protagonismo que permita encauzar este momento en favor de los Pueblos?

LB: Evidentemente hay una direccionalidad en la artillería comunicacional para que suceda esto, para quebrar la voluntad de lucha. Hoy cuando llegué a la fábrica, me crucé con una compañera del barrio que hacía mucho que no veía, y me preguntó “¿qué va a pasar, el lunes hay escuela, no hay escuela, que hago con los chicos?”. Nos van metiendo esta incertidumbre en la cabeza de los compañeros en el territorio. Hay que poder mirar más a largo plazo, levantar la vista que el ruido mediático no nos ensordezca, que el ruido que nos intenta aturdir para marearnos no lo logre, y tratar de pensar en la necesidad de acumular fuerzas para ir por otro mundo, por otra sociedad, por otra situación.

En los movimientos populares hablamos de la economía popular, no como la resolución para el mientras tanto; cada vez más la economía popular es una de las maneras de ir construyendo en el hoy ese otro mundo posible. Una manera de comercialización diferente, una manera de producir distinta, una manera de relacionarnos entre nosotros, entre quien produce y quien consume cada una de las cosas que se elabora, un modo diferente. Por eso los movimientos populares denodadamente tratamos de explicarle a los gobiernos y al estado que necesitamos instrumentos. Las organizaciones no queremos el asistencialismo, no queremos los planes, no queremos que nos inunden con kilos y kilos de polenta y mercadería. Necesitamos una transformación que haga de la economía popular realmente uno de los instrumentos de la economía. Por lo tanto esos instrumentos y la economía popular es una manera de ir construyendo la alternativa hoy, y no solamente resistir a los impactos que nos da la política globalizadora del enemigo.

Por otro lado necesitamos cambiar la lógica del pesimismo que nos intentan poner y como dicen los campesinos de la vía campesina, hay que globalizar la esperanza. Es momento de construir la cultura del encuentro, de hacer fecunda la esperanza de lo que viene, en los compañeros, en nuestros pibes, en nuestras pibas, en nuestros hijos, en nuestros familiares más jóvenes, más chicos y trabajar para que esa incertidumbre pero fundamentalmente esa bronca, esa rabia que nos dan las injusticias la podamos transformar en más organización y en lucha. Es momento de asumir la construcción de nuestro propio destino, que tenemos que dejar de esperar que el que llegue de turno, se acuerde de nosotros y por supuesto que para eso estos cambios no vienen gratis, se conquistan. Sin ninguna duda la conquista implica costos, pero más costos implica no luchar.

De alguna manera todos sabemos que nos vamos a morir, pero cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de elegir cómo queremos vivir. Quienes venimos del Movimiento Popular Los Pibes decimos que al Oso no hay que llorarlo, hay que imitarlo en su combate cotidiano y en la construcción de un destino distinto de una sociedad distinta. Como dice la UTEP, acá no se rinde nadie, hay que luchar hasta vencer.

FMR: ¿Cuál debería ser la función del Estado para revertir esas injusticias que nuestro pueblo padece?

LB: Si no refundamos este Estado, el que hoy existe, más allá de sus trabajadores, es un estado para que nada cambie, es un estado burocrático que todo lo traba, que inhibe inclusive la potencialidad de los trabajadores que muchas veces tienen en su espíritu y en su historia la defensa de la soberanía, la defensa de lo nacional, la defensa de sus intereses. Y si no transformamos este Estado y no reformulamos la Nación, va a ser muy difícil. Cada vez más los movimientos populares tenemos que articular con las organizaciones sindicales, fundamentalmente con los trabajadores del estado, de la salud, de la educación, porque tenemos un desafío por delante que no es bancarnos este estado, sino perforar el techo a través de la participación de la articulación y de la lucha.              

 

 

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