DEOLINDA CARRIZO: “HAY QUE FORTALECER NO SÓLO LA UNIDAD Y LA ORGANIZACIÓN, SINO LA SOLIDARIDAD”

[FM Riachuelo, 3/5/2021] En el marco del día Internacional de las trabajadoras y los trabajadores, FM Riachuelo lanza una Serie de Notas y Entrevistas a distintxs referentes del Movimiento de Trabajadorxs, con y sin patrón.

Estamos convencidxs de que la Clase Trabajadora en su conjunto, en pleno proceso de reformulación y de debates, no sólo mantiene su vitalidad para luchar por sus derechos, también defiende soberanía construyendo comunidad a diario. Es por esto que, muy lejos de dejarnos llevar por el ruido ensordecedor de las armas mediáticas del poder fáctico y sus medios masivos, esperamos que este material sirva de aporte a ese proceso de debates, tan necesarios y urgentes como la Unidad estratégica de todo el campo popular.

En esta entrega, entrevistamos a Deolinda Carrizo, integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, referente Movimiento Nacional Campesino Indígena y Directora de Género e Igualdad en la Secretaría de Agricultura Familiar, quien nos brinda su mirada y aporte para seguir pensando los desafíos que debe enfrentar los trabajadores y trabajadoras del campo popular.

FM Riachuelo: ¿Cómo llegaste a la militancia y con qué recorrido?

Deolinda Carrizo: Llegamos por la problemática de la tierra. En la comunidad de donde soy, hemos tenido conflicto desde que hay memoria. El bisabuelo, que era uno de los últimos Caciques en la zona del Pueblo Vilela, ya venía enfrentando de alguna manera con la comunidad los conflictos que estaban sucediendo alrededor. Estoy hablando de la época de los ‘60, ‘70, que había desalojos masivos en la zona, y él estaba completamente decidido a no entregar el lugar y en el día de hoy seguimos disfrutando sus bisnietos y tataranietos en ese espacio que también nos ha tocado defender en su momento en el año dos mil cuando volvió la arremetida con intentos de desalojos y después quemado casas.

A todo esto ya estábamos en la organización el MOCASE. En la comunidad de donde soy y comunidades cercanas ya estábamos en el 87 organizados para defender la tierra y después nos sumamos al MOCASE, promovimos y nos sumamos. En mi juventud he estado en el área de comunicación y de jóvenes, y desde ahí hasta el día de hoy estamos y nos ha tocado ser delegadas para otras tareas y responsabilidades del movimiento.

FMR: ¿Cómo fue que ocurrió la designación en la Dirección de Género e Igualdad, en la Secretaría de Agricultura Familiar? ¿Qué importancia le asignas y qué pasó desde entonces?

DC: Desde la creación, porque se crea el área de dirección Nacional Género e Igualdad, hasta que salió el  nombramiento oficial, empezamos a trabajar en Mayo del año pasado en la restablecida Secretaría de Agricultura Familiar que se ha incorporado lo de campesina e indígena en esta gestión, para justamente poder rescatar la importancia de esa diversidad que existe en Argentina, en América Latina y en el mundo entero sobre las identidades que estamos siendo parte en el territorio. A partir de este trabajo empezamos a conocernos en el marco del zoom, con las tareas que hemos ido encarando, con nuevas personas en el marco de este nuevo espacio y este rol que estoy teniendo.

Junto con el equipo que hacemos parte de la Sub Secretaría de Desarrollo Territorial  hemos promovido la creación de un plan integral que se llama “En Nuestras Manos”. Se han abierto las convocatorias que eran justamente para ir al hueso de algo que históricamente ha estado sucediendo con programas, particularmente del Min de Agricultura, que muy poca visibilidad le daban a las mujeres productoras de alimentos. El plan integral En Nuestras Manos es para que las mujeres de la agricultura familiar campesina e indígena, puedan acceder a herramientas de trabajo. Hablamos de tractores, rastras, todo equipamiento que les permita no solamente tener eso en sus manos, sino también generar la autonomía económica que es algo que en la mayoría de las mujeres que se han presentado, que son más de setecientas propuestas productivas, tienen que ver y están atravesadas mucho por esa violencia que históricamente, económica y de género, han ido viviendo.

Eso como en resumen de unas de las cosas que podemos ir compartiendo, ya hemos conseguido la aprobación de la región de la Patagonia y es la primera vez que se llega bien al último pueblo del sur de nuestro país con un proyecto que está destinado a las mujeres pescadoras. La semana pasada realizamos el comité de la región Cuyo. Lo que nos está faltando es, que en esta semana estaremos haciendo, el comité para los espacios o comunidades de acogida  que tienen las organizaciones para mujeres en situación de violencia de género; algunos lo llaman refugio, otras galaxias, pero ahí están.

FMR:  Quisiéramos que te extendieras en este punto: nos llama la atención el nombre Galaxias del Buen Vivir para el refugio de mujeres campesinas víctimas de violencia.

DC: En esta línea, una de las tres de que está compuesta el plan En Nuestras Manos, la tercera tiene que ver con el apoyo productivo a estos espacios. En Mercedes hay una experiencia que se viene sosteniendo desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena que se llaman así, Galaxias del Buen Vivir. El nombre lo pusieron las compañeras que se han ido encontrando ahí, y los compañeros porque también hay compañeros de la diversidad sexual. Elles están ahí con lo que es la cría de ovejas, la fábrica de queso, de conservas, la huerta, de pollo, tienen todo un espacio de producción integral y además están compartiendo e intentando salir comunitariamente de situaciones que tienen que ver con adicciones problemáticas o procesos judiciales que tienen en contra de algunos de los jóvenes o de las mujeres jóvenes y eso es uno de los trabajos que en ese espacio de la Galaxia se están llevando.

FMR: En este contexto pandémico, de inflación, de poco acceso a la alimentación, de suba de precios, ¿cómo está el movimiento campesino?

DC: En lucha permanente y también fortaleciendo los espacios de articulación y de trabajo conjunto, sobre todo en la UTEP Agraria. En la semana del 17 de abril conformamos un colectivo, un equipo, para que haya un pronunciamiento también y ahí las coincidencias son lo que pasó en todo el territorio. No solo la suba de los alquileres de quienes tienen que recurrir a esto para tener un terreno para poder producir, también hay constantes amenazas de desalojos de las tierras donde están muchas familias viviendo por generaciones, el tema de los atropellos de paramilitares, grupos armados que se está dando en el norte.  Y obviamente las fumigaciones que están perjudicando a pueblos periurbanos como también a las ciudades donde los mosquitos y las avionetas fumigadoras pasan de forma indiscriminada.

En ese marco, el fortalecer la lucha y la unidad de las colonias campesinas indígenas es algo estratégico. No solamente para permanecer en el territorio como productores  garantes de alimentos para los mercados locales, para las familias, sino como lo que estamos demandando, que es por donde debería ir la línea para fortalecer la soberanía alimentaria en nuestro país.

Después de la pandemia, nosotros tenemos la seguridad de que se va a salir en base a transformaciones concretas. Una de ellas es la concentración de la tierra. Si no vamos a desconcentrar la tierra tenemos que frenar la concentración de la misma, dejar de expulsar a los campesinos de sus tierras, rever los mecanismos que había en el marco de la ley 27118  de Reparación Histórica, donde había una cláusula de freno de desalojos que ya está vencida y hoy hay que actualizar. No solamente actualizarla sino reglamentarla y poner en ejercicio esa ley de reparación histórica para las familias campesinas indígenas y de la pesca artesanal. Después la prórroga de la Ley 26160 que tiene que ver con el relevamiento de los pueblos indígenas y así también una serie de medidas que son necesarias para poder también como país hacer el aguante ante esta situación.

No podemos, en el marco de esta pandemia, estar expulsando campesinos. La semana pasada se frenó un desalojo en el Chaco, había más de cinco familias afectadas. En Santiago del Estero también, en un territorio que dicen es de la provincia pero que han desalojado, y están en riesgo de desalojo unas veinte familias, y no se tiene que permitir. También hay casos en Tucumán. Algunos avivados aprovechan, avivados que tienen que ver con la especulación inmobiliaria, si no son para la soja son para countries o sea ampliación de barrios privados.

Eso se da con medidas concretas, hablamos del arraigo, nosotros estamos listos para seguir donde estamos y muchos preparados para ir a donde haya un pedazo de tierra para poder trabajar.

FMR: ¿Sentís que nos estamos acercando a esa situación, o falta mucho? ¿Hay muchas trabas? 

DC: Conversando con compañeras vemos que no les alcanza el plato de comida para toda la familia y tienen que ir a los comedores para reforzar esa alimentación. Aquí en Santiago del Estero es increíble cómo se han abierto merenderos, les decimos fogones comunitarios porque es el fogón de la familia que se ha ampliado para poder recibir o estar acompañando a otras familias  que hoy no llegan. Esos fogones se están haciendo en pueblos de doscientos o mil habitantes, de alguna manera son pueblos armados de la expulsión de familias campesinas a lo largo de toda una historia, con las changas que hacían hoy al no poder salir se les complica, con lo que reciben de un salario no alcanza y la tierra para producir no la tienen, entonces asisten a los fogones.

Algunos tienen la Tarjeta Alimentar y resulta que lo que hacen algunos comercios es que suben el precio de lo que pueden comprar. Entonces con estas jugadas los ricos se siguen enriqueciendo a base de estas necesidades del pueblo. Porque: ¿dónde dice que el día anterior de la entrega de la Tarjeta Alimentar tienen que subir los precios de los alimentos básicos? Aquí como no hay control de esas cosas se aprovechan y van subiendo los precios. Gente de la zona y pueblos de alrededor compran en Quimilí, es el lugar más cercano que tienen y son varios los comercios que tienen la tarjeta, por eso hay un aprovechamiento, ya no hay un control de esto.

También hemos visto y somos testigos de cómo el pueblo que viene resistiendo y siendo guardianes de que no se destruyan los cerros, como Andalgalá que ha sido reprimido. Y eso es parte del mismo sistema de intención que tienen para golpear el proceso organizativo de quienes están custodiando bienes que son de toda la humanidad, porque esos bienes en Andalgalá son del pueblo argentino.

FMR: Recordamos algo que en nuestra organización y en nuestra FM quedó marcado, que es un 1ª de Mayo del 2014, aquella movilización que como CTEP hicimos al Ministerio de Trabajo reclamando la personería gremial, donde habló el Gringo y remarcó que íbamos para reconstruir la unidad de la clase trabajadora, lo cual define todo un concepto. Y vos también tomaste la palabra y dijiste “¿quién quiere ser incluido en este sistema de injusticia, quién quiere ser incluido en un sistema que nos expulsa?”, al decir del Papa Francisco “nos descarta”. A siete años de aquello te preguntaría, ¿La personería de la UTEP, crees que la vamos a conquistar?  Y de cara al 1ª de mayo ¿cómo ves al movimiento de los trabajadores y trabajadoras en su conjunto?, ¿qué desafíos tenemos?, ¿para qué nos tenemos que preparar?

DC: A vista de semejante desafío que nos hemos propuesto, porque estamos nada más y nada menos que disputando una herramienta de quienes han diseñado y diagramado la forma en que tenemos que ejercer esa democracia y no la quieren soltar, creo que nos hemos puesto el punto de que si vamos a jugar, vamos a jugar, y ahí estamos con esa disputa permanente. Obviamente todos los tiempos que han ido pasando, estos siete años, han sido tremendos. Creo que nos hemos ido encontrando con situaciones de cómo vamos fortaleciendo ese proceso de unificación, de unidad, de organización.

No hace mucho se han ido dando forma a los distintos espacios que todavía no están culminados, no están terminados, sigue siendo un proceso. Creo que es eso, no abandonar el barco, el sulky, las ollas, lo que fuera en lo que vamos encontrándonos. Donde la unidad de la economía popular está con sus distintas identidades, la agraria, la de mujeres y diversidades, en ese conjunto tenemos que ser capaces de ir logrando lo que nos estamos proponiendo. Obvio que el avance no ha sido sencillo y no va a ser automático.

Yo me remonto a los 30 años de la organización en Santiago del Estero y la lucha por la tierra y la soberanía alimentaria. Y aún el día de hoy en las provincias, la problemática de la tierra sigue siendo algo que quema, sigue siendo una brasa caliente y es algo que tenemos en la agenda de la UTEP. La soberanía alimentaria, la reforma agraria integral y popular, está colocada ahí, como transformaciones necesarias para garantizar los alimentos para las y los que componemos este pueblo diverso en el país.

Y “soberanía alimentaria”, imagínate 25 años hace que la Vía Campesina le ha puesto ese concepto a las transnacionales, a las corporaciones que querían mantenernos no solo al margen sino fuera de la galaxia, invisibilizándonos, ninguneando el sistema productivo que milenariamente se sostiene en el mundo entero con el concepto de soberanía alimentaria, que más que un concepto hoy en día se convierte en un principio. Es uno de los principios para esas transformaciones que tenemos, nos animamos a hacerlos y que no tenemos que aflojar. El desafío es no aflojar.

Cada vez hay algunos elementos que tenemos a favor como pueblo. La pandemia ha servido, desgraciadamente por este bicho, pero sirvió para visibilizar más que es lo que comemos, quién lo produce y cómo se distribuye, y es el hilo que nos conecta a todos los argentinos y argentinas, la alimentación. Y eso es algo que tenemos que seguir desafiando, no solamente como UTEP, sino como pueblo argentino.

FMR: ¿Y en la unidad con el resto de los trabajadores y trabajadoras? No solo dentro de la Economía Popular sino en los trabajadores registrados, los que tienen patrón, que hoy en esta realidad también son pobres. En ese gran movimiento de los trabajadores ¿cómo nos tiene que encontrar en este 1º de mayo del 2021?

DC: Siempre diría cosas para darles energía. Estamos atravesando esto, lo tenemos que superar y esa superación tiene que ver con cambios. Y cuando decimos cambios, es incluso quienes están hoy por hoy asalariados y tienen unas ciertas comodidades, no digo que renuncien, pero hay algunas cuestiones que poner en juego del modo de vivir, los modos de muchos y muchas ciudades, hay que animarse a soñar otras formas.

La Economía Popular es el espacio, la territorialidad que más golpeada está. Entonces hay que ser no solamente unidos, organizados sino también solidarios. Tenemos que llevar adelante esa consigna los trabajadores, las trabajadoras, tanto asalariadas como de la Economía Popular. Es momento de seguir fortaleciendo no solo la unidad, la organización sino la solidaridad, algo que no tenemos que olvidar, muchísimo menos en este contexto.

FMR: En tu experiencia, ¿qué es hacer comunidad y cuál debiera ser el sentido?

DC: El ser comunidad para mí no solamente es estar unido, hacer la acción por la lucha, la resistencia, la rebeldía ante situaciones que nos mantienen en disputa contra la injusticia, sino que una comunidad nunca termina de ser.

Más allá de esas bases que nos unen, los criterios de la lucha contra el patriarcado, el capitalismo, la mercantilización de la vida, es que nos encontramos en la comunidad. Ser comunidad es encontrarnos en los sueños de una sociedad más justa e igualitaria. Siempre en el camino que nos toca transitar como comunidad hay a quien levantar, hay a quien acompañar, hay a quien sumar. Y si no sumamos es imposible multiplicarnos y sin multiplicar es imposible que seamos tantos y tantas, necesarios y necesarias, para esos cambios que buscamos.

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